¿Por qué aumentaron los productos de higiene personal?

En días recientes ha comenzado una serie de ajustes de precios a varios productos esenciales bajo condición de regulación y que se encuentran -muy buena parte de ellos- en situación de desabastecimiento, aunque se encuentran bastantes disponibles en los "caminos verdes" del bachaqueo.

A primera vista, varios productos sufrieron incrementos superiores al 100% y hasta por encima de ese porcentaje. Muchos de estos productos tuvieron su precio congelado durante años, lo cual indica que, al parecer, la coyuntura económica venezolana ha dado fin a un ciclo de más o menos 10 años de precios artificialmente bajos por medidas efectistas de subsidio directo e indirecto del Estado a estos productos y por restricciones a las tasas de ganancia de las empresas.

Pese al enorme ajuste, siguen siendo baratos. Expliquemos esto.

A través de la providencia administrativa Nro. 053/2016 la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos publicó los precios de venta al público de toallas sanitarias, pañales, jabón de baño, crema dental y papel higiénico. La Sundde fijó el Precio Máximo de Venta a nivel del Productor y/o Importador (Pmvpi), el Precio Máximo de Venta a nivel de Distribuidor/Mayorista (Pmvdma) y el Precio Justo de los productos de la siguiente manera:

Toallas sanitarias: de 8 unidades tendrá un Precio Justo de BsF. 114,37, mientras que la presentación de 100 unidades de toallas tiene ahora un Precio Justo de BsF. 462,12. Pañales desechables: Talla P de 10 unidades tiene un Precio Justo de BsF. 243,36, mientras que la presentación con 76 unidades cuesta BsF. 862,98. Los pañales talla M de 10 unidades tienen un Precios Justo de BsF. 186,41, mientras que el paquete de 76 pañales tendrá ahora un costo de BsF. 1.198,81. El jabón de baño: de 10 gramos tiene ahora un costo de BsF. 64,59 y la presentación de 160 gramos tiene ahora un Precio Justo de BsF. 138,95. La crema dental: de 40 cc tiene un costo de BsF. 118,90, y la crema de 177 cc tiene un Precio Justo de BsF. 208,70. El papel higiénico tiene diversas presentaciones y cantidades, pero el Precio Justo va desde BsF. 40,56, hasta BsF. 846,68. Lo que sigue de aquí en adelante es una explicación sincera de estos aumentos.

Precios artificialmente bajos

En el caso de la lista de productos con los nuevos precios ya mencionados, fijémonos que todos ellos son productos con materias primas importadas. Son artículos de higiene y están bajo la producción de marcas como Kimberly Clark, Procter & Gamble, Colgate Palmolive, las que conforman el oligopolio en esos rubros en Venezuela. Durante años, estos productos se procesaron en el país justo antes de ir a manos de los consumidores, pero el proceso previo a este es mucho más intrincado.

Estas empresas suelen emplear materias primas que ellos mismos u otras empresas tercerizadas elaboran y que luego trasladan hasta otros países para su "ensamblaje", pues estas materias primas están sujetas a standares de calidad y requerimientos específicos de los fabricantes.

Gran parte de la elaboración de estas materias primas están distribuidas por países como México, Colombia o Brasil, sucede con los polímeros de los pañales desechables, los ácidos grasos del jabón, la fragancia de los detergentes, etc. Ese es un esquema de división de la producción, grandes plantas elaboran la materia prima, luego estas van a los países con plantas de ensamblaje y así culmina el proceso en plantas para luego distribuir.

El Estado inhibió y reguló a las empresas para que sus ganancias fueran acordes a sus estructuras de costos

Esa modalidad implica que las mismas empresas franquicias sean beneficiarias tanto de la elaboración del producto final como de las materias primas del proceso previo. En el marco de una economía rentista como la venezolana, estos condicionantes han sido más que óptimos para la profundización de una relación de dependencia de estas empresas a las divisas, concretamente a las divisas captadas por el Estado venezolano.

Dado que el Estado financió durante casi 10 años con dólar preferencial la importación de las materias primas, se produjo una relación de subsidio indirecto de los costos de materias primas e importación.

El Estado inhibió y reguló a las empresas para que sus ganancias fueran acordes a sus estructuras de costos. En la Ley de Costos y Precios Justos se impuso un techo al margen de ganancias, lo cual implicó que, al producir con materias primas importadas a dólar barato subsidiado, el precio final del producto debía ser reflejo de esa estructura de costos artificialmente baja, no al precio al que al industrial le diera la gana importando a dólar preferencial. Esto permitió prácticamente la congelación artificial de los precios.

El Estado hizo un esfuerzo enorme sacrificando divisas para palear la inflación en el precio final de los productos. Durante años nos acostumbramos a estos precios y apenas se ajustaron cuando hubo ajustes por devaluación a las divisas preferenciales. Ese esfuerzo no lo sopesamos la mayoría de los venezolanos, quienes fuimos beneficiarios de ese ciclo de precios artificialmente bajos en muchos sectores. Íbamos pal cielo e íbamos llorando (al menos los escuálidos).

En este contexto el Estado tuvo una debilidad. Se profundizó la relación simbiótica entre la renta estatal y las empresas, profundizando la dependencia de estas a la manutención paternal del Estado. Muchas divisas se entregaron en condiciones preferenciales, sin que se impusiera al mismo tiempo a estas empresas a crear plantas de insumos y materias primas en el país, no hubo los debidos acuerdos, no hubo la debida gobernanza estatal para cerrar el grifo de divisas para compras de materias primas, a cambio de la instalación de que estas que pudieran ser elaboradas en el país tuvieran sus plantas acá.

Este problema de gobernanza económica no es exclusiva responsabilidad del Estado, pues el gran sector privado venezolano (muchos de ellos dueños nacionales de marcas extranjeras) tiene una posición histórica de "comensales" de la renta petrolera, extractores de divisas y de actores políticos opositores. Ante esas circunstancias, la posibilidad de acuerdos es muy cuesta arriba.

Inicia un ciclo de precios justos, pero más altos

El reacomodo como resultado de la coyuntura trajo consigo los ajustes y el fin del ciclo anterior. Todas las estructuras de costos en bolívares de las empresas han aumentado, desde pagos a personal como fletes, todos se han visto impactados por la inflación.

Podríamos estar entrando ahora en un ciclo de precios artificialmente altos

Pero el ajuste tan al alza de estos productos de higiene yace en la imposibilidad del Estado en sostener el viejo esquema de asignar a chorros dólares preferenciales. Aunque el esquema de regulación y determinación de justiprecio se mantiene, el precio se ajusta al alza dado el impacto real en las estructuras de costos para la elaboración de los productos.

La especulación cambiaria facilitó condiciones para el desvío y extracción de divisas preferenciales a manos de importadores. Este es uno de los impactos del factor DolarToday en la economía real. Esto golpeó la capacidad de producción real en plantas, cuestión que favoreció el desabastecimiento y fenómenos aguas abajo como el bachaqueo. La coyuntura económica venezolana se agrava al caer el precio del crudo.

La caída en el precio petrolero ha mermado la disponibilidad de divisas para que el Estado asuma por el otorgamiento de dólares preferenciales los muchos compromisos que tiene, lo que indica que es técnicamente imposible que el Estado pueda desembolsillar una inmensa cantidad de divisas para la importación supermasiva de materias primas que puedan aumentar coyunturalmente la oferta de estos productos. En consecuencia, por falta de divisas e insumos, varias plantas han menguado su producción.

Sobre si se robaron los dólares, se desvió la mercancía final, si hay paralización teledirigida políticamente de las plantas, hay mucha tela que cortar, mucho podemos decir. Hay miles de explicaciones a la caída de los inventarios de estos productos de higiene y sus altibajos en plantas. Lo cierto es que hay asimetrías. La demanda supera la oferta considerablemente, la presencia de los productos es deficitaria, lo que indica que los correctivos eran necesarios.

Esto infiere que ante la imposibilidad del Estado de proveer una cuantía inmensa a dólares preferenciales, las empresas tendrán que "parir" divisas por otras fuentes, para importar algunas materias primas a precios muy distintos del dólar preferencial.

Esa es la explicación del aumento en los productos. Esto nos trae a colación otra reflexión: podríamos estar entrando ahora en un ciclo de precios artificialmente altos, debido a que la tasa de referencia para las fuentes de divisas no preferenciales es la tasa Dicom, la cual es flotante y va programadamente al alza para ser incentivo legal y alterno al mercado paralelo, el cual sigue penalizado y tiene un rechazo por industriales que dependen de materias primas importadas.

El resultado esperado

A diferencia de otros ajustes a precios realizados anteriormente, estos ajustes tienen lugar luego de extensos y focalizados debates entre los decisores económicos del Estado y las empresas que manejan la mayoría de la rotación de estos productos. Es decir, hubo un estudio riguroso de las estructuras de costos y los ajustes se hacen a expensas de grandes compras programadas de materias primas (a tasa de dólar no conocida, pero indudablemente muy por debajo del paralelo) por las empresas, ya sin la manutención estatal. Cosa que alivia las presiones por divisas de papá Estado.

En el mercado no existe mano invisible, existen actores que intervienen (bien sea Estado o privados)

Esto indica, a su vez, que se contiene la fuga y desviación de divisas preferenciales y las empresas trabajarán sobre disponibilidad real de materias primas (compradas por ellos mismos con sus dólares) y no sobre la ambigua cifra de divisas asignadas (pues mucho se ha ido por los caminos verdes). Esto permitirá un manejo de información más fiable de niveles de producción, cosa necesaria para sopesar frente a las distorsiones en la distribución y demanda de estos productos.

Los fabricantes parecen conformes con los nuevos precios. Cosa que en teoría implica que los productos puedan literalmente "reaparecer" y estar disponibles progresivamente. Ojo, esto hasta las puertas de sus plantas, pues lo que suceda en la distribución es otra variante del problema poliédrico de la guerra económica y del desbarajuste de la coyuntura toda. Otro efecto esperado es que las plantas podrán volver a niveles de capacidad instalada, pues al día de hoy muchas plantas que producen estos bienes han menguado en sus actividades.

Sobre el precio de los productos hay que decir que estos, aunque son muy altos comparados con los precios anteriores, son de hecho muy bajos en referencia a los precios bachaqueros, cuestan hasta cinco veces menos (lo que los coloca en peligro, pues son vulnerables a megabachaqueo y pequeño bachaqueo). Pero hay quienes consideran que el principal problema de hoy no es tanto el precio de esos productos de higiene, sino su distorsionada disponibilidad, aquello de "grave es que no haya, que cueste caro pero que haya". Eso está por verse.

Los nuevos precios en artículos de higiene son el punto exacto entre la harina de maíz y el atún, la harina la cual tiene un precio ridículamente bajo y por estar sujeta a todos los desmanes del sabotaje está desaparecida de los anaqueles, y el atún por el contrario, amontonado en los anaqueles a precio incomprable. Ahí se ven las enormes distorsiones y el efecto del factor precio, entre oferta y demanda.

En el mercado no existe mano invisible, existen actores que intervienen (bien sea Estado o privados). Partamos de ese principio para analizar la afirmación de que en Venezuela, aunque hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda que genera escasez, esa no es la única explicación de lo que sucede. Hablando de este ajuste de precios en esos productos, en una economía  liberal, el precio sale de regulación, se libera, elevándose a niveles supraexponenciales volviéndose los productos incomprables y así la oferta supera la demanda.

Hay productos, pero pocos pueden comprarlos. En una economía regulada como la nuestra ocurren estos ajustes y sube el precio, pero su alza es menor, al tiempo que la regulación se mantiene haciendo el precio final manejable al consumidor. Pero hay que insistir: esos no son los únicos problemas que hay generadores de desabastecimiento. Lo que indica que las intervenciones al hecho económico deben abordar también las modalidades de distribución. Pero eso quedará para otro artículo.

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