Oncológico Domingo Luciani: cuando la medicina deja de ser un negocio

De acuerdo con el Anuario de Mortalidad del Ministerio para la Salud (Mpps), el cáncer es la segunda causa de muerte en Venezuela después de las enfermedades del corazón. Las estadísticas indican que una de cada cuatro personas, si alcanza la edad de 74 años, será afectada por algún tipo de cáncer y una de cada siete tiene el riesgo de fallecer por ese motivo.

El cáncer de próstata es el más frecuente en la población masculina. En la femenina, domina el cáncer de cuello uterino y el de mama. Mientras, los niños y menores de 15 años son golpeados por las leucemias y los tumores malignos del sistema nervioso central.

La primera discusión a dar: hasta la medicina occidental-privada reconoce que entre un 40% y un 80% de los cánceres son provocados por el capitalismo; tabaco, alcohol, mala alimentación, estrés-ansiedad, trabajos riesgosos, etc. Nada más de los 7 millones de compuestos químicos conocidos, en unos 2 mil hay agentes cancerígenos.

La segunda: sin embargo, frente a las terribles cifras que se manejan en el país, el Gobierno venezolano ha creado novedosos mecanismos de lucha contra el cáncer, con logros que han sido totalmente invisibilizados por la prensa corporativa. Un ejemplo de ellos es el Complejo Hemato-Oncológico y de Radiocirugía del Hospital Domingo Luciani, ubicado en El Llanito.

"Cyberknife" gratis

Este centro inaugurado el 9 de diciembre del año 2012 atiende diariamente a 300 pacientes que requieren quimioterapia y a siete que ameritan radiocirugía.

La radiocirugía se hace a través de equipos con tecnología robótica "Cyberknife" que permite erradicar tumores cancerígenos a través de rayos X de alta potencia sin necesidad de una intervención quirúrgica. Un tratamiento útil en tumores de difícil localización comúnmente diagnosticados por la medicina privada como "inoperables", "inalcanzables", "intratables".

Durante este tratamiento el paciente es acostado sobre una mesa que se desliza hasta una máquina donde un brazo robótico controlado por una computadora concentra la radiación en el área afectada. Al paciente no lo duermen (anestesian). El tratamiento no causa dolor. El personal médico observa y escucha al paciente a través de unas pequeñas cámaras mientras les hablan (los calman, los alientan) con el uso de micrófonos.

Este centro inaugurado el 9 de diciembre de 2012 atiende diariamente a 300 pacientes

Este tratamiento tarda de 30 minutos a dos horas. Algunos pacientes reciben más de una sesión, pero por lo regular no más de cinco (los pacientes con radioterapias convencionales requieren hasta de 40 sesiones). Por ende, atender a siete pacientes por día y de forma gratuita es un logro sin precedentes, en especial porque el costo promedio de una sola sesión de radiocirugía, que antes sólo estaba disponible en Europa, Estados Unidos, Colombia y México, ronda entre los 25 mil y 30 mil dólares. De hecho, para enfrentar este reto un equipo de 20 técnicos físicos y médicos venezolanos se capacitó durante más de ocho semanas en Norteamérica.

"Este equipo ('Cyberknife'), fabricado por la empresa estadounidense Accuray Headquarters con sede en California, es el único de los instalados en Latinoamérica que se usa para tratamientos gratuitos", explicó el presidente del Instituto Venezolano del Seguro Social (Ivss), Carlos Rotondaro, quien agregó que hasta la fecha personas con malformaciones arteriovenosas, metástasis cerebrales, macroadenomas pineales, neuralgias del trigémino, cáncer de pulmón y meningiomas, han sido tratadas con este equipo.

La sala de la esperanza

Este centro también cuenta con una sala para tratar tumores sólidos con 28 sillones y cuatro camas, otra para la quimioterapia de pacientes con enfermedades del sistema hematológico con 42 sillones y cuatro camas, y una de pediatría que a su vez se divide en dos salas: una para los niños pequeños o lactantes y otra para niños más grandes, escolares y adolescentes (28 sillones, cuatro camas y nueve cunas).

Esta última es la sala C1, un espacio capaz de partirnos el corazón en tan solo un segundo para luego reunificarlo a través de la esperanza: sus paredes y columnas se asemejan a una selva llena de leones, monos, tucanes, hipopótamos, serpientes y jirafas que se aprovechan de su altura para comerse un par de ramitas que se desprenden del techo. Estos animalitos también se han apoderado de las cabeceras y los pie de camas, y algunos le dan forma a una especie de sillitas mecedoras.

Este espacio también cuenta con un area de esparcimiento llena de mesitas, sillas, pufs de colores vivos, cientos de juegos, y una pantalla que varía de comiquitas a cada rato, para que niños y niñas puedan esperar, de la manera más humana posible, el tiempo necesario para que el personal médico evalúe si hubo o no algún tipo de reacción al tratamiento (quimioterapia) y cuánto tiempo les tomará regresar a casa.

La atención de los pacientes, grandes y chicos, que requieren quimioterapia está a cargo de un grupo conformado por cuatro oncólogos, 24 enfermeros, un nutricionista que les determina una dieta especial según sea el caso y un psicólogo que los ayuda a enfrentar la situación. Incluso desarrollan una especie de servicio de peluquería, donde un estilista les brinda asesoría para asumir los cambios físicos derivados de la quimioterapia.

Se ha ampliado la recepción de pacientes que no puedan tratarse en instituciones privadas

Para todos y todas

Por cierto, cuando se abrieron las puertas de este centro especializado sólo se remitían pacientes de los Hospitales del Instituto Venezolano del Seguro Social, pero ahora se ha ampliado la recepción para así poder prestar apoyo a todas las personas que no puedan cumplir su tratamiento en instituciones privadas.

De hecho, hace casi un año (julio de 2014), cuando la Universidad Central de Venezuela (UCV) incumplió el acuerdo de refacción de su Instituto de Oncología y Hematología y se negó a recibir más pacientes, fue el Complejo Hemato-Oncológico y Radiocirugía del hospital Domingo Luciani (junto al Oncológico Padre Machado) el centro que asumió la atención de esas personas.

"El centro tiene capacidad para la aplicación de 118 tratamientos de forma simultánea. Acá el único requisito es solicitar la atención, es decir, que el médico tratante envíe la historia del paciente vía fax o correo electrónico, y especifique el esquema de tratamiento que el mismo debe recibir. En un lapso no mayor a 48 horas se da a conocer la fecha y hora de la cita del paciente. Por eso aquí no hay cola. Se hacen las adecuaciones de horario para que nadie tenga que esperar. Tampoco es necesario traer los medicamentos porque los tenemos en nuestro almacén", agregó María Ignacia Arriaga, directora del complejo médico.

El edificio cuenta con un área de preparación de los fármacos, que realiza las mezclas un día antes de la llegada del paciente para optimizar los tiempos de atención y minimizar la espera. Estos fármacos son de alta tecnología. La mayoría son biológicos (producidos con un organismo vivo o sus productos: células, bacterias, etc.); en muchos casos, no generan los efectos secundarios que son frecuentes con los medicamentos citostáticos (sustancias netamente químicas).

Desde que este centro abrió se ha aumentado en más de 102% el promedio mensual de pacientes que reciben quimioterapia en los cuatro hospitales del Instituto Venezolano del Seguro Social (Ivss) correspondientes al área metropolitana de Caracas. Pero además ya trabajan en el desarrollo de una unidad de trasplante de médula ósea, junto a un banco de células madre y un laboratorio de biología molecular.

Toca preguntarnos: ¿hasta cuándo estos logros serán silenciados por las transnacionales de la información, y qué esperamos para romperles su agenda e imponer la nuestra?

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