Los seis logros del gobierno de Nicolás Maduro, por ahora

Cumpliendo ya dos meses de ejercicio, y contra el asedio permanente de una ultraderecha que se sentía envalentonada por la desaparición del Comandante Chávez, el gobierno chavista de Nicolás Maduro -es decir, el pueblo en la calle-, se ha tenido que medir con las adversidades más duras para proteger y custodiar lo que el pueblo decidió en las urnas electorales el pasado 14 de abril.

Distantes en el tiempo de la épica espectacular del pueblo chavista en las jornadas de abril de 2002 y en lo sucesivo, la defensa de la Revolución y el Proyecto Bolivariano ha tomado nuevas claves y nuevos elementos en la práctica. Ya no se trata de un pueblo que padece con tanto peso los rigores de la pobreza y la miseria como hace 14 años.

Ahora se trata de un pueblo que come mejor, que es mejor atendido en materia sanitaria, un pueblo con acceso a educación a todos los niveles, un pueblo que piensa su país y se piensa a sí mismo como poder reflejado en la organización popular. Un pueblo que también -sí, hay que decirlo- goza de un poder adquisitvo superior y que actualmente se enfrenta a una nueva problemática, consecuencia de pisar territorio conquistado.

De ahí que la guerra actual cobre una expresión distinta y que debe ser procesada de acuerdo a la mirada que hoy se erige sobre el país y sus actuales necesidades. Esto lo ha entendido Nicolás Maduro y la dirección colegiada de la Revolución. Esto lo ha entendido un pueblo que ahora asume la herencia del Comandante Supremo de la Revolución, que ahora se multiplica en nosotras y nosotros.

Va aquí un breve repaso de lo que se ha alcanzado en apenas dos meses, en tiempos adversos.

1. Desactivar el Golpe de Estado. Nuevamente, aquí la iniciativa la tomó el pueblo en primer lugar. La gente en la calle supo interpretar con claridad la convocatoria a la violencia que los sectores del fascismo empresarial expresaron mediante el discurso de Capriles. A nivel nacional, aquel 15 de abril, el pueblo chavista se movilizó a proteger de la oleada fascista los puntos álgidos y estratégicos en sus respectivas comunidades, conteniendo la intención asesina. De ahí la lamentable petición de pruebas por parte de voceros de la MUD en lugares donde sencillamente no fueron capaces de alcanzar sus objetivos. Lo que no excluye no sólo la prueba palmaria de CDIs o casas del PSUV incendiados, sino que como todos recordamos, el asedio a nivel nacional se cobró once vidas. Al mismo tiempo, los pasos firmes hacia la juramentación de Maduro como nuevo Presidente de la República Bolivariana, así como las firmes acciones sucesivas, lograron desmantelar el guión de una "revolución de colores" made in USA dejando la pulsión asesina escuálida como la guayabera.

2. Reconocimiento y legitimación internacional. Ya en un primer momento la casi totalidad de naciones latinoamericanas enviaron felicitaciones y reconocimiento a la nueva administración chavista. Países reticentes como EEUU y España se vieron obligados a reconocer al nuevo gobierno. Proceso que se sella con la fotografía y el saludo entre John Kerry, jefe del Departamento de Estado norteamericano y el Canciller Elías Jaua en Antigua, Guatemala, el pasado 5 de junio. Paso que también desactiva la gira que la derecha venezolana venía emprendiendo por diversos países de Latinoamérica, constantando además el nuevo juego geopolítico que desarrolló el mismo Maduro como Canciller bajo la conducción del Comandante Chávez. El punto máximo de este reconocmiento se encuentra en la negativa del presidente mexicano Peña Nieto de recibir a Capriles.

3. El Gobierno de Calle y la eficiencia. Una vez juramentado, el nuevo gobierno se volcó a ejercer la gestión callejera. El fortalecimiento de la cercanía con la problemática cotidiana local, enfocándose en los estados que presentaban la situación más crítica (Zulia, Miranda, Táchira), toda vez que se reactivaban proyectos paralizados, se atendían problemáticas específicas y se mantenía el espíritu chavista de gobernar: siempre con el vínculo directo, con el pulso en la calle. Con esto, la consigna de la eficiencia en resolver, atender y superar las necesidades y los problemas.

4. El Movimiento por la Paz y por la Vida, el Plan Patria Segura y el fortalecimiento de la seguridad. En contra de la despolitización de los medios con los que se buscaba relativizar el tema de "la inseguridad" como una sola, el gobierno, en la persona del Ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, se ha repolitizado el tema de la seguridad ciudadana calibrando la lectura de los distintos conflictos y dificultades. En tal sentido, ciudades como Caracas han amanecido con cero muertes violentas, se han rescatado vehículos robados en menos de 24 horas, se creó una instancia especial encargada de secuestros y asesinatos (planteando de hecho la distinción entre hampa común y crímen profesional), además de desactivar operaciones paramilitares con objetivos a nivel nacional.

5. Guerra contra el desabastecimiento y la violencia económica. En la actualidad se trata de la batalla más aguda y difícil en lo inmediato, puesto que se centra en agredir el poder adquisitivo. En tal sentido, el gobierno se ha planteado un plan de robustecimiento del aparato productivo además de perseguir, revelar y poner en evidencia las acciones conspirativas llevadas a cabo por distintos sectores empresariales en el acaparamiento de productos que artificialmente desaparecen del mercado. Aquí también ha venido jugando un papel fundamental la llave pueblo-gobierno. La re-designación de Eduardo Samán en el Indepabis también apunta en ese sentido, toda vez que la eficiencia es una premisa transversal a la acción del gobierno en su conjunto.

6. La lucha abierta e implacable contra la corrupción dentro de las instituciones del Estado. De dos semanas al día de hoy, varias figuras pesadas como el Jefe de Fiscalización del Indepabis y el Presidente de Ferrominera expresan esa voluntad de no dejar impune la corrupción, precisamente en esa poco visible franja de cuadros medios dentro de la burocracia estatal.

Como se ve, el actual Gobierno Revolucionario y Chavista ha hecho suyas, y contra toda acción desestabilizadora y la guerra sucia, las grandes exigencias y reivindicaciones del Pueblo Bolivariano.

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