El chavismo constituyente (galería)

Aun en tiempos de golpes de Estado, la propuesta política se impone en Venezuela. Ha sucedido con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente hecha, por supuesto, por el chavismo, el único actor político en el escenario local con reales pretensiones de crear país y no de destruirlo.

La galería presentada esta vez muestra no sólo los rostros del chavismo que se dedicó este domingo 30 de julio a votar, convocar al vecino, al compatriota y celebrar una jornada electoral en medio de la vorágine violenta del fascismo venezolano. También enseña una actitud política diferente, que tiene casi dos décadas manifestándose y que pocas veces ha sido reconocida por la derecha que dedica su vida a la muerte del país por el beneficio corporativo, y también por la izquierda enajenada de toda realidad que no logra (y al parecer no quiere) entender.

Se entiende que la alegría forma parte de esa diversidad que es el chavismo, y eso se nota en cada temple de estas fotos tomadas por Rosana Silva, sazonadas por la habitual fiesta de una multitud cuyo fin en este momento es multidimensional: el desarme de la guerra contra Venezuela, el reordenamiento estatal de la nación y la promoción de otra política acorde a la convocatoria que hiciera Hugo Chávez hace unos 10 años. Aunque los tiempos difíciles que vivimos se expresan en la violencia fascista de la oposición, sea ésta pirómana y destructiva, sea económica y financiera, o sencillamente para-institucional, el legado del Comandante permanece en cada dermis, mirada y verbo que tienen su foco en las imágenes de este 30 de julio.

Fueron 8 millones 89 mil 320 votantes que eligieron a los candidatos cuya responsabilidad con la Asamblea Nacional Constituyente es ineludible. Sería un desatino afirmar que todos fueron chavistas, sin embargo los opositores que también sufragaron, sean cuales fueran las razones, decidieron una vía distinta a la propuesta por la presión internacional liderada por Estados Unidos, cuyos operadores locales ven sacrificado ese capital político construido a punta de sabotaje y enmiseriamiento de las condiciones de vida de algunos sectores de la población venezolana.

La negación de ese ejercicio político llamado Constituyente lo es también de un pueblo pacífico, por lo que nadie nos quita lo bailao mientras todo el país zapatea al son del chavismo. Todavía.