La guerra en Venezuela

El sapeo: la sinceridad de la clase dominante

Crueldad en los señalamientos, en la persecución y el amedrentamiento. No, no estamos hablando de las características personalistas de los militares al mando de Augusto Pinochet durante los 17 años que duró el régimen militar en Chile, aunque se le parece cómodamente.

¿Y qué pasó con la inseguridad?

Desde que se iniciaron las protestas violentas en el país, los medios de comunicación privados dejaron a un lado el tema de la inseguridad. Sí, como por arte de magia, para ellos el problema se acabó.

Rodríguez Torres: la guerra de cuarta generación está en fase insurreccional y subversiva

Este viernes, el ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres realizó una rueda de prensa para dar un balance general, tanto de las acciones tomadas por los cuerpos de seguridad ante la ola de actos vandáli

Los falsos positivos de Notitarde (o la guerra mediática en Carabobo)

La agenda golpista tiene que mantenerse en pie, así se tenga que inventar con lo que esté a la mano. Para una oposición deseperada en seguir acusando al gobierno de violación a los derechos humanos, es vital guindarse de cualquier noticia que "narre" muertes violentas, sean ciertas o no.

Los Andes: guarimbas, mafias, contrabando y paramilitarismo

Lo que en un momento fue un ensayo con proyección al mundo de un supuesto “estallido social”, hoy es la persistencia de la violencia guarimbera focalizada, pero armada y peligrosa en algunos puntos del país.

Los "guerreros de la libertad" en Mérida (+video)

Los zamuros, junto al basural, siempre se reúnen en bandada. Apartando la dignidad animal, siguen conservando dos puntos en común: la lógica de pandilla sobre la presa, y la comedera de basura y mierda.

En Mérida ensayan la fase bélica dura

El lunes 10 de marzo, las barricadas, tranca de calles y violencia focalizada del fascismo ha recrudecido a niveles de días anteriores.

2014: el regreso de las universidades golpistas

Las recientes concentraciones fascistas se han diluido con el paso de los días casi hasta sólo quedar en las calles los guarimberos prendecandela y los –en apariencia inofensivos–