Chavismo y cultura

El impacto

En la antigüedad hubo grupos y partidos serios, de esos que se tomaban en serio la formación de sus militantes ("cuadros", parece que los siguen llamando) y los mandaban a realizar tareas y misiones, algunas más complejas e importantes que otras, pero todas ellas

El chavismo en la trinchera: los que desertan y los que no

La actual coyuntura venezolana toda, signada por una dura inflexión económica y por la proliferación de intensos peligros políticos, tiene consigo la amenaza de la regresión histórica.

El diálogo de ellos y el diálogo de nosotros

En cada posibilidad de diálogo intervienen dos actores principales, pero por sobre todas las cosas intervienen intereses, de a quién favorecen las intenciones, las acciones y los resultados post-diálogo, es lo que diferencia y le da el verdadero peso a la insistencia por concretar ese hecho mismo.

La extorsión narrativa versus la elección del chavismo

No es por azar que nacemos en un sitio y no en otro, sino para dar testimonio.

Eliseo Diego

Formación para el combate, o muerte

Hace rato le vengo sacando el cuerpo a ese tipo de actividades en las que uno es invitado a participar como "ponente", o a dictar una "charla" o "conferencia".

La pendejera esa de andar sembrando

Hace unos pocos años me invitaron a decir unas palabras sobre ese arte efímero llamado muralismo, sobre la manía de los grafitis y la escribidera de estupideces en las paredes públicas o recónditas de la ciudad.

Urbanismo y agricultura en Caracas

Caracas está ubicada en un valle estrecho, presidido por el imponente Waraira Repano. Debió ser como dicen los cronistas del siglo pasado "La Sucursal del Cielo", o como la describe Enrique Bernardo Núñez en La ciudad de los techos rojos.

Nicolás, Diosdado, Reinaldo

Las hojas de la patria están a la vuelta de la esquina

Cuenta la crónica que durante la fundación de la Biblioteca Ayacucho en los años de las abultadas y tentadoras alforjas de la renta petrolera, por ahí en los 70, década de oro de Carlos Andrés Pérez, entre saltos de charcos pantanosos y algarabía populista, sostenida, por cierto, con or