Willmer Poleo Zerpa: "La violencia política se nutrió del crimen organizado"

Por cuestiones de agenda, esta entrevista fue realizada a principios de mes, postergando su salida. Los datos y referencias giran en torno a ese momento, previo al escenario nacional que contempla la orden ejecutiva firmada por Barack Obama el 9 de marzo. Fuera de ese hecho mediador, lo afirmado o aseverado por Poleo conserva vigencia y actualidad, más a la luz de los elementos que la maquinaria de los medios vuelve a instalar vía rumores y "hechos" que no se confirman. Existen laboratorios encargados de adulterar información y desarrollar campañas que apuntan a los mismos elementos: crimen organizado, violencia (política y estructural), manipulación informativa.

Un dato que siempre se hace visible a la hora de leer -o escuchar- a las personas que se ocupan del mundo de la violencia cotidiana, de la criminalidad y el hampa organizada, es el tono duro con el que pueden aproximarse sin mayor dificultad a temas como la muerte, el dato escatológico, al hecho indiscutiblemente humano del dolor y de la sangre. Y de la sociedad que plantea su ejecución.

Suele ser una constante en quienes lidian con ese universo desde el oficio periodístico (para no abundar en esas relaciones directas). Pero entre ese hecho y el cinismo media la capacidad de no perder de vista el nervio humano de las historias que rodean a dicho universo. Y eso pareciera hacer toda la diferencia.

En esa línea, Misión Verdad tuvo la oportunidad de conversar con Willmer Poleo Zerpa, periodista de larga data de la fuente sucesos, jefe de Coordinación Editorial y Coordinador de Sucesos del diario Últimas Noticias.

A propósito del oficio, comenta: "Anteriormente, cuando se entrevistaba a una familia en la morgue, nos interesaba que las personas, aparte de que nos echara el cuento de lo que pasó, enfocarnos en la parte humana de la víctima; si practicaba algún deporte, qué hacía en los ratos libres, que describieran a la persona".

"Uno quería construir la parte humana. Esas preguntas ya no las hacen. ¿Sabes lo que le están preguntando a todos los familiares de todos los muertos de la morgue?: '¿Qué opina usted de la inseguridad?', '¿Qué opina de la Misión A Toda Vida Venezuela?', '¿Qué opina usted de los Cuadrantes de Seguridad?' ¡¿A una persona que le acaban de matar el hijo qué crees tú que te va a contestar?! ¡Es vulgar manipulación y desprecio por las víctimas! ¿Qué te va a decir una familia, así sea chavista, con ese dolor encima? Ah no, te va a decir que la vaina es una maravilla. Eso está pasando ahora", remata.

Lo que lo conduce a uno a pensar en la "calidad" de esos que para grandes impresos o medios digitales hoy por hoy llevan esa fuente. No sólo en la mediocridad manifiesta de su trabajo, sino en su calidad humana. La psicología medio porno que ahora impregna a esos operadores que en poco parecieran tomar en cuenta a las víctimas de cualquier signo político, al dolor de los demás. Pero esta es apenas una partícula de los temas que Misión Verdad preguntó a Poleo en una sala de reuniones de la redacción de Últimas Noticias.

El hampa y la saña

¿Ha cambiado el carácter del crimen organizado en los últimos años en relación a décadas anteriores?

Sí han habido algunos cambios a nivel de saña; el nivel de carácter sanguinario que han adquirido ciertos crímenes. Anteriormente, hace muchísimos años, te pegaban un solo tiro, te metían una puñalada y ya; ahorita hay códigos. Matar a una persona de treinta tiros, que la piquen en pedazos. Eso es un mensaje. "Esto es lo que le pasa a los traidores, esto es lo que le pasa a los que se la quieren tirar de vivos, a los que traicionan al capo, a mí que soy el capo mayor del barrio, del pueblo o de la organización". Mayormente son tumbes de la mercancía, castigos. En el mundo del narcotráfico es así.

Y otra cosa es cuando a una persona la amarran. Si lo hacen es para torturarla, para sacarle alguna información, algo manejaba. Si a una persona la secuestran cuatro tipos ya no representa una amenaza. Sí ha cambiado ese carácter sanguinario, a eso se le van sumando cosas...

¿Por ejemplo?

La influencia paramilitar que ha venido teniendo el hampa criolla. Antes no se veían esas cosas, eso de picar en pedazos, de jugar fútbol con la cabeza de una víctima; estas son tácticas exclusivas del paramilitarismo colombiano, y que, de una u otra forma, se han venido colando, metiéndose en todos los barrios. No es un secreto que hay muchos barrios sobre todo en Caracas, Valencia, Maracaibo y en el Táchira en los que está infiltrado el paramilitarismo. Bien sea porque vinieron huyendo de la violencia misma, porque llegó un momento en que su vida no valía medio y se lo plantearon, "si no me voy de aquí me van a matar" y se vinieron, o bien porque forma parte de algún plan. Eso también se ha denunciado.

Y en este punto Poleo puntualiza hechos recientes: "Hace poco hubo una razzia muy fuerte en La Vega, y la información que yo casualmente había tuiteado una semana antes que habían bandas paramilitares en La Vega arriba, casi donde está el kilómetro 4 de la Panamericana, toda esa zona de Los Mangos, la Carretera Negra, una zona montañosa. Había una información muy fuerte de que habían bandas paramilitares allí. Esto también se corroboró en los desalojos que se dieron en las faldas del Ávila, por los lados de Lídice. Ahí hubo mucha presencia paramilitar. Casas que las abandonaron cuando llegó la Guardia Nacional, el Ejército, -fue una cayapa de varias instituciones-; la gente salió de ahí y abandonaron casas con neveras, televisores, con todo, y ahora están precisando qué fue lo que pasó ahí. Tú no vas a abandonarlo todo, te quedas a ver quién quita que te saquen de ahí pero que te lleven para Fuerte Tiuna, te den una casa. Por el hecho de ser colombiano e indocumentado no vas a hacer eso”.

"Uno podría inferir que están a la expectativa, que están regados por ahí, me imagino que forma parte de algún plan, tendrán una manera de reagruparse a la hora de que algo pase aquí", concluye.

Los jóvenes, la violencia y la guarimba

Y luego tenemos los casos de hace unas semanas atrás, cuando en distintas zonas del occidente del país, cinco muchachos, vinculados de alguna forma u otra a sectores si no de la oposición propiamente, sí de la guarimba -o eso afirmaban algunos-, aparecieron sin vida y acusando muestras de esta saña. Varios medios comenzaron a sugerir que no existe una coincidencia en esto. Pretendieron afirmar que entre estos hechos había una relación con el Estado venezolano. ¿Se tratan de hechos aislados o algo los unifica?

En el caso de estos muchachos yo tengo la certeza de que son aislados. A uno de ellos lo mataron por un problema de una deuda; a estos dos los mataron supuestamente unos policías pero no tienen nada que ver con el Estado, fueron unos policías choros (ocho policías y tres civiles); no tenían nada que ver con un peo político. Es un problema de choros. Policías choros, con choros-choros y estudiantes choros, porque el hecho de que seas estudiante no quiere decir que no seas choro.

(Y para subrayar este dato, recuerda el caso de la muchacha que fue asesinada, hace un año, en Guárico. Una estudiante de la Universidad Rómulo Gallegos fue asesinada y las investigaciones condujeron al tráfico de cupos en la casa de estudios. "Así se mueven las mafias y ellas pagan ese tipo de delitos con la muerte". Mafias académicas).

¿Y a qué se debería este intento de unificación de, por ejemplo, portales como La Patilla que descartan que se traten de hechos aislados?

Lo que pasa es que ellos tienen un laboratorio, eso sí que no es casual. El que hayan agarrado a los cinco y que te los hayan metido en el mismo saco eso sí no es casual. Es un laboratorio que te está produciendo permanentemente, las 24 horas del día, información, táctica, estrategia; o sea, un acoso constante. Esto yo lo venía denunciando desde hace mucho antes: iban a sacar casos de tortura, de desapariciones, de asesinatos. Como en las guarimbas del año pasado, como en el caso Mónica Spear. Querían incluso asesinar a Leopoldo López para acentuar la tensión en la calle.

Entonces comienzan a aparecer estos casos, que pudieran ser aislados, pero que comienzan a convertirse en campañas. Y, bueno, ahora estamos viendo los efectos de toda esa campaña internacional que se tiraron. Desastrosa.

Fíjate, con las muertes de la guarimba la oposición vende los 43 muertos de la guarimba como si fueran "de ellos". Bien bello. Resulta que muchos de estos muertos son de este lado, otros son del Estado, poniendo al Estado como neutral (los guardias nacionales, los polinacionales); hay otras muertes que fueron accidentales, la de Jimmy Vargas, en el Táchira, fue accidental. Tenemos al hombre de la bazuca, ¿ese también nos lo van a culpar a nosotros? ¿Qué culpa tengo yo de que ese guarimbero haya sacado una bazuca y que estuviera mala?

Un año después, la gente del Comité de Víctimas de la Guarimba demostraron que también de este lado hay víctimas, que también hay esposas, madres, hijos. ¿Qué vaina es? Lo que están haciendo ahorita es importantísimo.

Pensar las raíces de la violencia

“La violencia siempre ha existido, va a ser algo inevitable en cualquier sociedad. Pero si lo vemos, si le metemos una buena lupa nos damos cuenta de que la delincuencia en los países capitalistas es muy superior a la de los países socialistas. El problema es el consumo; el problema es que me estás mostrando por radio, prensa y televisión que yo debo vestirme de tal manera, que debo tener tal par de zapatos, que yo debo tener tal carro, tal moto, que los lentes de moda son estos, y que las carajitas le paran a los chamos que tienen esa ropa. ¿Por qué tú crees que los chamos en los barrios salen a robarse celulares? Porque tienes que estar en la onda. ¿Por qué yo no voy a tener? ¿A cuenta de qué no? ¿A cuenta de qué aquel sí lo tiene? Hay un resentimiento social que se le ha inculcado en ese muchacho, con el que se supone que va a ser alguien en la medida en que tenga un celular de primera generación. Entonces sale a buscarlo y es capaz de matar; pero él se lo va a traer", describe Poleo.

Pero ahora se trata de artículos de lujo...

Antes lo vivíamos aquí con los zapatos. Ya no están matando a la gente por zapatos. ¿Te acuerdas que aquí había una época en que te mataban por un par de zapatos? Ya casi no pasa. Ahora es con el celular, con ese tipo de vainas. Una moto. Carro no tanto. Yo no voy a robar un carro para usarlo. Yo lo uso si formo parte de una mafia de robacarros.

Por un puro coroto electrónico.

Siempre va a ser así.

¿Habiendo mejoras sociales?

Las mejoras son para todo el pueblo, pero son mejoras que te permiten a ti comer, te permiten darte ciertos gustos, vivir medianamente bien pero no con lujo. Es probable que el papá del muchacho del barrio es capaz de comprarle, con esfuerzo, un par de zapatos buenos. No de diez mil, pero de tres, cuatro mil; hace un esfuerzo y se los compra (los otros zapatos). El padre de familia llega hasta ahí. Es una discusión permanente. Porque el consumismo es demasiado avasallante. La radio, la prensa, la televisión, el contexto, los amigos que te dicen que no estás en nada.

(Para añadirle otro ángulo a lo que dice, Poleo echa el cuento de una familia con la cual guardaba una amistad. Eran del 23. "Eran súper pobres. Eran muchos. Y sólo trabajaba el señor como empleado de la Onidex (lo que ahora sería el Saime)". El hijo mayor se metió en el sistema, se metió en el tráfico de drogas. "De la noche a la mañana comenzó a ostentar una pinta, una moto". Pero tampoco era como para mantener a toda la familia. "Podía ayudar con algo, pero no le iba a subir la manutención a nadie". Al ver el resto que al otro le iba bien, fueron metiéndose en la jugada. "El único que quedó vivo está en silla de ruedas. Se acabó esa familia").

Esa es otra guerra, ¿no?

Claro. Y es la cuestión del capitalismo, cómo te van vendiendo todo. Tú no eres nadie si no tienes eso.

Pero estamos claros que eso no lo resuelve todo...

Fíjate, ahorita hay un fenómeno: muchos muchachos de clase media están en la jugada también. Los que están secuestrando en este momento son muchachos de la clase media, los ladrones de carros son muchachos de la clase media, ya no es el negrito del barrio; son muchachos de Montalbán, de El Paraíso, de Santa Mónica. Esos son los que están atracando ahora. ¿Por qué? Porque a ellos tampoco les alcanza. Ya ellos tienen un modus vivendi. Pero uno para ir a una discoteca... yo voy una vez al mes, si acaso, a una tasca. Ellos son de los que quieren ir todos los viernes. ¿Cómo hacen para tener ese tipo de vida? ¿Cómo hacen para levantarse a una chama? Tienes que empezar a sacar a esa chama, tú le ibas a dar un nivel de vida. Casi que estás obligado a seguir en cuestiones extralaborales, porque con ningún trabajo tú vas a conseguir poder darte esa vida que la sociedad capitalista te dijo que llevaras. Estudian Ingeniería, estudian Derecho, pero al salir de la universidad entran en su otro mundo.

Y de paso, Poleo agrega otro daño colateral de la guerra económica: "Tener un segundo frente es lo más caro del mundo. Una noche que tú salgas con una amante puede salir en un rialeral. ¿Cómo justificas después eso en tu casa?".

Inseguridad, violencia y doble discurso

¿En el caso del asesinato de Robet Serra y María Herrera confluyen el crimen organizado y la violencia política?

Sí, porque la violencia política se nutrió del crimen organizado. Yo necesito matar a alguien, cómo lo hago. Contrato a gente del crimen organizado, que es lo que están haciendo ahorita con los sicarios.

Nuevos modos de proceder del crimen organizado, el fenómeno paramilitar, la secular historia de los mecanismos de seducción del capitalismo, el consumismo. ¿A este cruce de factores se le puede meter en el comodín mediático de la inseguridad? ¿Ese es otro fenómeno?

Sigue siendo inseguridad.

(Y en este punto de la conversa, Willmer asigna dos personajes en un diálogo-denuncia entre el defensor del capitalismo y el gobierno socialista:

"El problema es que tú causaste la inseguridad, la provocaste, eres el ideólogo de esa sociedad. Tú la provocaste. Pero me la achacaste a mí. Estás diciendo que yo soy el responsable. Pero el responsable eres tú que defiende la sociedad capitalista. Todos los males que conllevan esta sociedad deberían ser imputables a ti; pero me los estás achacando a mí. Como que la inseguridad es culpa mía, a mí, al gobierno socialista, revolucionario. Hay un doble discurso. Dicen que el gobierno no ha hecho nada contra la inseguridad. Pero voy a regular internet, y pegan el grito al cielo; voy a regular los contenidos violentos de la televisión y pegan el grito al cielo; voy a regular la publicidad de artículos de consumo y pegan el grito al cielo, ¿por qué? Porque esos son los que le terminan de dar sustento a la sociedad violenta. Y yo soy el malo porque eso es comunismo, eso es dictadura").

¿Cuál es el contraste con décadas anteriores? ¿Han aumentado las cifras de muertos en un fin de semana en relación a aquellos días?

Los periodistas de sucesos hacíamos una quiniela: cuántos atracos habrían en un fin de semana. Cada quien calculaba, apostábamos y toda vaina, de jodedera. Te estoy hablando de los 90, hace veinte años. Y las cifras en la morgue eran mucho más escandalosas. A pesar de que es un problema que va en evolución, la cifra no se ha disparado; al contrario, yo soy de los que afirma que han disminuido. Ahí están los registros de prensa, revisemos las hemerotecas. ¿Cuántos muertos había en un fin de semana? 60, 70 muertos. Ahora son 30, 40 muertos; ¿sigue siendo bastante? Sí, lo ideal es que no hubieran. Que descendieran a 10, a 5, pero ahora la cifra se ha mantenido entre 30 y 40.

¿Entonces el problema pesa más en lo cualitativo que en lo cuantitativo en este momento?

Es cuantitativo en la medida en que hay un grupo numeroso que anda con lupa para abombar los hechos, eso también. Aquí tenía muchos problemas con una periodista -que ya se fue- por el asunto de las cifras. Yo le decía: "Me disgregas esos muertos de la morgue y me los especificas cada uno de qué son: por el hampa, por crímenes pasionales, por accidentes y por accidentes de tránsito. Y si no tienes esa discriminación le tienes que aclarar al lector que esa cifra incluye todo esto, para que el lector diga que ahí hay un combo, que reconozca las diversas causas".

Tú puedes achacar los accidentes al problema de la violencia -como la violencia de género- pero no de la inseguridad. Las muertes accidentales tampoco forman parte de la violencia ni de la inseguridad. Si alguien está limpiando una pistola y se le va un tiro y ocurre una desgracia, ¿también se lo vas a achacar al problema de la inseguridad? Y en eso, volviendo al caso, no había forma ni manera de que ella (la periodista) lo asumiera. Le advertí que la próxima vez que yo modificara una letra le iba a quitar el cŕedito. Porque por aquí esto no va a salir así. Y eso lo hacen todos los periódicos. Ellos saben lo que están haciendo.


Las fotografías fueron realizadas por David Borges.

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