Entrevista al gobernador del estado Mérida

Alexis Ramírez: "Mérida es zona de ensayo de actos de desestabilización violenta"

Desde la estación "La Montaña", una de las cinco estaciones del Teleférico Mukumbarí, el más alto, largo y moderno del mundo, construido totalmente en Revolución, conversamos con el gobernador de Mérida, Alexis Ramírez.

En gran contraste con la belleza del lugar y con una imponente vista de la ciudad de Mérida al fondo, la conversación trató de temas muy turbios: "Mérida ha sido una zona de laboratorio donde se han ensayado acciones de desestabilización violenta", afirmó el Gobernador, geógrafo de profesión. Explicó detalles sobre cómo ha operado la derecha en ese estado, haciendo alertas para la estabilidad y la paz nacional. "Mucho de lo que aquí se hizo fue aplicado luego en otros lugares del país con sus respectivas variaciones", apuntó.

Nuevos actores

En Mérida se ha producido un debilitamiento histórico de fuerzas tradicionales de la derecha. Fuerzas que otrora convivían en partidos tradicionales se han agotado, han menguado en su poder práctico, "lo que le ha abierto paso a nuevos actores", subrayó. "La Universidad de Los Andes (ULA), la Iglesia y empresas Polar -la cual cumple hoy el papel que cumplió la vieja Pdvsa como actor económico de la desestabilización- son factores de protagonismo en Mérida. Esta ciudad ha sido, además, una cantera de liderazgos en el fascismo nacional; caras conocidas como Gaby Arellano, Nixon Moreno, Vilca Fernández, entre otros, salieron de la ULA y forman parte de una derecha que tenía viejos actores que se desgastaron, como Willians Dávila. De ahí que el debilitamiento de esa vieja guardia trajo consigo nuevas caras más violentas".

Desde Mérida dice Alexis Ramírez: "Se han creado matrices de opinión de alcance nacional e internacional, partiendo de escenarios de violencia, de desacato a la autoridad y de desestabilización sacados del manual de Gene Sharp para desestabilizar gobiernos. Han utilizado como punta de lanza especialmente a la juventud universitaria y han funcionado con dinero de la NED (National Endowment for Democracy, por sus siglas en inglés)".

"La Salida" en Mérida

La acción articulada e implementada por la derecha en varias ciudades del país denominada "La Salida" tuvo un fuerte impacto en Mérida.

"Aquí se ensayaron acciones pre-bélicas, sitiaron la ciudad con barricadas durante más de 90 días. Y es que una de las contradicciones de la derecha en Mérida y en todo el país es que los muertos de las guarimbas, dicen ellos, fueron responsabilidad de la represión, de la dictadura… Pero aquí en Mérida mataron de un balazo a Gisela Rubilar cuando levantaba una barricada. Doris Lobo, quien iba en una moto, murió degollada por una guaya. Jesús Orlando Labrador, trabajador de Cantv, murió por un disparo de un francotirador. El sargento de la Guardia Nacional, Antonio Parra, fue asesinado por un francotirador. Los cuatro muertos de las guarimbas en Mérida eran chavistas y la derecha no logra explicar cómo es que el régimen, como nos dicen ellos, mate precisamente a los chavistas".

En Mérida se perpetraron casi el 10% de los asesinatos durante las guarimbas de todo el país en 2014. Agregó el Gobernador que "más de 60 efectivos policiales y de la Guardia Nacional fueron heridos de bala durante las guarimbas. Posterior a ellas, en otros hechos de violencia, hemos tenido 15 efectivos heridos de bala".  Añadió que "hemos visto acciones que sólo se enmarcan en paramilitarismo e incursiones armadas de bajo impacto. Hemos desactivado situaciones potenciales, hemos encontrado en El Vigía sujetos armados con armas largas, hemos ido tras actores del paramilitarismo traídos de Colombia y recientemente detuvimos a tres sujetos que portaban explosivos C-4".

Sobre la violencia bachaquera y otras provocaciones

Sobre situaciones de violencia en el municipio capital (Libertador), pero también en Tabay, Lagunillas, Ejido, Timotes y El Vigía, señaló: "Estas modalidades de aparentes protestas ocurrieron en Mérida y luego se replicaron en otras ciudades del país. Emplean un modelo inteligente de guarimba pintada como protesta social o protesta por hambre, donde también actúan bachaqueros. Se producen ataques simultáneos en varios lugares para dispersar a la fuerza pública, los ataques son brutales y quienes los perpetran no permanecen en el lugar sino que se retiran. No hay desgaste. Atacan y vandalizan comercios aunque no sean de alimentos…".

La gente no sale como esperan y por eso llevan la violencia adonde no se encuentra

Sobre los autores materiales, denuncia Alexis Ramírez que hay una elaborada estrategia de captación de jóvenes: "Participan estudiantes de la ULA, pero hemos notado que captan jóvenes de nuestros barrios, de las clases populares. Los captan, les pagan y arman un festín de violencia donde participan incluso actores delincuenciales, quienes aprovechan la situación violenta para actuar criminalmente en retaliación a la autoridad, los bienes y las personas".

Esto implica el ejercicio instrumental de actores más brutales, más violentos y con mayor probabilidad de daño. Esta presentación anómica de la violencia realizada de manera articulada y camuflada en protesta ciudadana desestructura el orden social, impone el uso desproporcionado de la fuerza y la violencia indiferenciada por actores civiles, e impone el discurso de la fragmentación de las formas de orden público. Es el relato de la debilidad institucional y la presentación de un estado total de caos. "Variantes todas de una guerra no convencional en nuestro país", puntualiza el Gobernador merideño.

Agrega, por otro lado, que "estas situaciones también tuvieron lugar en pueblos habitualmente tranquilos de nuestro estado. Se trata de grupos organizados. Constatamos que se trataba de personas que no eran de esos municipios y que se unieron a actores del antichavismo en esas localidades para vandalizar. Están vinculados a Voluntad Popular e intentaron incendiar esos pueblos, pues aunque suele haber violencia en el municipio Libertador, ellos no logran encender la calle como esperan, la gente no les sale como esperan y por eso intentan llevar la violencia adonde no la han llevado".

Señaló además: "Todo lo que sucede está conectado. Ellos han asediado económicamente a la población, nos han atacado por los medios, juegan en la OEA para desestabilizar nuestro país y luego emplean la violencia como detonante de situaciones. Intentan recrear una situación de caos generalizado y la violencia es un componente. Si no es por razones económicas, intentan incendiar por razones políticas. Ahora andan con lo del referéndum, amenazan con incendiar las calles si no se realiza este año. Ellos saben que no es posible este año, tuvieron que solicitarlo desde el 11 de enero y no lo hicieron por sus peleas internas. Ahora parece que ese va a ser el detonante del enfrentamiento".

El contexto de la dinámica económica merideña, como sucede en el resto del país, se basa en la irritación continua de la población. Dada la coyuntura económica venezolana toda, hay un impacto real en la población de la caotización de los sistemas de abastecimiento y precios. Pero en Mérida se aplican situaciones inducidas, provocaciones políticamente teledirigidas que son muy particulares.

El Gobernador señaló el caso de la provocación permanente a estudiantes de la ULA: "El otro día, la administración del comedor de la ULA sirvió sólo carne a los estudiantes y culparon de eso al ministro Arreaza. Los administradores dicen que no había recursos, pero ellos los tienen porque han sido asignados. Luego dijeron que el problema era que no había más comida que servir a los estudiantes, que no había ni siquiera hortalizas. ¿Es creíble que ellos digan que en Mérida no hay hortalizas siendo este el principal estado productor del país? La idea es que los muchachos salgan a quemar".

Recientemente se produjo una escaramuza en los sitios habituales de acciones violentas de la oposición. Pero en medios locales y nacionales se colocó la situación violenta como una acción exclusiva de "colectivos y tupamaros". Dos jóvenes seminaristas, estudiantes del Seminario San Buenaventura de Mérida, fueron sometidos y despojados  de sus ropas en plena vía pública. El acto fue calificado por varios medios como una réplica de prácticas del nazismo supuestamente perpetrada por chavistas.

Sobre esto opinó: "Mérida es un estado religioso, como es típico en los Andes. Esas acciones se cometieron para provocar y azuzar a la población sensible a todo lo que tenga que ver con la institución eclesiástica para generar una matriz, para calentar las calles, para generar conmoción. Estamos contra todo tipo de violencia, venga de donde venga, y por eso hemos mandado a investigar. Hay un equipo de la Fiscalía llevando el caso y daremos con los responsables. Pero debo decir que cada vez que ocurre un hecho de violencia desproporcionada, siempre culpan a los chavistas, aunque los hechos ocurran justo en los lugares donde encapuchados y violentos de la derecha hacen sus fechorías…".

Nuestra gente merideña quiere paz

"Nuestro pueblo es sabio, es inteligente", acentúa Ramírez, "maduró políticamente con Chávez y debo decir que nuestros sectores, que son insistentemente provocados, no han salido a ceder a las provocaciones ni a caer en el juego de la violencia. En los tiempos de las guarimbas, donde la violencia fue peor y las provocaciones mucho más grandes, nuestras fuerzas políticas prometieron al presidente Maduro que seríamos todos garantes de la paz y hemos cumplido, le cumplimos al presidente Maduro como lo hicimos con el Comandante Chávez. No cederemos al chantaje de la violencia".

La acción contra los seminaristas ocurrió en la avenida Don Tulio Febres Cordero de Mérida, justo frente a la Facultad de Farmacia de la ULA, el pasado primero de julio. Pero a esa misma hora, en el complejo Liria, donde está la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la ULA, un bus Yutong era atacado por violentos habituales del fascismo, mientras llevaba pasajeros.

Los peligros de la violencia habitual en Mérida y la "tolerancia" que muchos habitantes tienen hacia ésta comprometen seriamente la persistencia de los pactos de solidaridad y convivencia que son vitales para el sostenimiento de la paz pública.

En Mérida se ha trivializado la violencia, pero señala Alexis Ramírez que "siempre la fuerza pública ha actuado y seguirá actuando para mantener a raya a los violentos. Contamos con una fuerza policial muy valiente, muy eficiente, muy responsable y muy clara en el rol que tiene de proteger a la población. Sin embargo, hemos hecho otros esfuerzos. Por ejemplo, ahora mismo estoy llamando a la conformación de una mesa de diálogo en nuestro estado, un diálogo por la paz; nuestra gente quiere paz. Queremos adelantarnos y desactivar anticipadamente situaciones peores que den al traste con el orden público, la paz y generen pérdidas humanas. Estoy llamando a la Iglesia, a los actores políticos, a los sectores estudiantiles, a todos, para que dialoguemos por el fortalecimiento de la paz, la tolerancia y la convivencia. Tenemos que derrotar a los violentos en todos los espacios políticos".

Sobre el rol del chavismo

Alexis Ramírez nos hace una convocatoria a la claridad revolucionaria y a la cohesión política: "Somos el pueblo de Chávez, nos formamos en medio de las dificultades. Estos tiempos nos demandan mucha inteligencia, mucha unidad al lado del presidente Maduro, quien ha cumplido su papel de sostener la paz en tiempos en que se ha visto asediada. Él será recordado como un líder que salvó a Venezuela de una confrontación civil. Todas las circunstancias económicas, políticas, que son difíciles, las superaremos con trabajo, con esfuerzo, con tesón y sobre todo con mucha inteligencia. Nosotros venceremos en estas y todas las circunstancias. Debemos estar claros en eso, en mirar hacia adelante, siempre de la mano de nuestro pueblo".

Ya para el final, la conversa se hizo muy amena, y una neblina, típica de la gentileza andina, llegó con la tarde. Hablar de estas cuestiones en un lugar tan imponente como el Mukumbarí, en definitiva, marca un contraste. Es inevitable no asumirnos impactados por el lugar.

Al finalizar la entrevista, una cabina nos esperaba para dejar atrás las alturas, el techo de Venezuela y sus picos, adonde llega el teleférico. Despacio, nos acercábamos a una impetuosa y bella ciudad que se hacía cada vez más grande. Mérida, la gentil y ansiada de paz Mérida, parecía un retrato de un pintor ingenuo, un contraste de colores vivos en medio del verde intenso de parajes y montañas.


Fotos: Ramón Fajardo. Prensa OCI-Mérida

 

Notas relacionadas