La libertad: motor principal de la esclavitud

Sobre la libertad se pueden encontrar muchos lugares comunes, casi todos los intentos por definirla terminan en eufemismo o en falacia. El problema no es que la libertad sea difícil de definir, sino que su significado nos atemoriza, nos da demasiado cague ser sinceros sobre esa palabra tan omnipresente en nuestra cultura (capitalista).

Lo que nos da miedo decir es que tener libertad plena significa tener la potencialidad para hacer exactamente lo que nos sale del forro, ni un pelo más, ni uno menos. Habrá quien salga con lo de "tus derechos terminan donde comienzan los míos", pero vamos a estar claros, efectivamente existen personas libres; quienes tienen la posibilidad de matar, robar, romper y violar a quienes les dé la gana cuando les dé la gana y no es posible aplicarle ninguna ley o penalización.

Eso es la libertad, todo lo demás es producto del romanticismo nacionalista en su intento vano de aplicar a sociedades completas un concepto que es exclusivo de oligarquías.

Las libertades civiles no existen realmente, ni siquiera los derechos existen, mucho menos los humanos. En capitalismo sólo existen los privilegios; tanto tienes, tanto puedes. Es verdad que hubo lugares y momentos históricos en que las personas han disfrutado de más privilegios, hasta hoy se escuchan los aullidos del fantasma de la seguridad social europea de los años 80, el "ta barato dame dos" de los 70, el cupo electrónico de 3 mil dólares. Los que sufren porque esas cosas ya no existen son los ilusos que pensaron que eran derechos, pero la realidad es coñoemadre y es la mejor maestra, nos demostró con el tiempo que son privilegios.

Para decirlo fácil, los únicos que gozan de libertad son los ricos, y mientras más plata tienen, más libres. Si tienes algo de plata quizás tus libertades se reduzcan a pagar un puesto en una cola para comprar cauchos. Si es que tienes más o menos plata puedes hacer que tu papá haga que no pagues ni un año de cana siendo culpable de asesinato culposo, secuestro, extorsión y porte de drogas (dígalo ahí, Diego Rísquez). Pero si tuvieras plata de verdad podrías hacer una matanza en un barrio palestino, demoler todos los edificios, construir otros de lujo y vender los apartamentos por millones. Ahora, si tienes plata seriamente puedes transnacionalizarte, cambiar constituciones, gobernantes electos, meter mercenarios en territorios y adueñarte de todo recurso que te dé la gana. En todos los casos: la transnacionalización, la matanza, el carajito con plata que no pagó cárcel y la compra de un puesto en la cola, se parecen en que están exentos de penalización aún cuando violan los derechos (privilegios) de otros. En este marco, las leyes, códigos y reglamentos son sólo libritos para meter el paro de un estado de derecho.

A veces las libertades de los ricos agremiados logran sumarse para crear súper libertades, los dueños de medios de propaganda, los dueños de los sistemas de distribución de alimentos, los dueños de las cadenas de comercialización, los dueños de bancos, los dueños de casas de bolsa, los dueños de los sistemas de transporte terrestre, los dueños de casas de cambio y las élites políticas, todos unidos para lanzar un estado de excepción con fines políticos contra la mayoría de las personas de un país. De esa baraja tenemos un mazo en Venezuela.

Pero hay otro nivel de libertad, una donde no hace falta el concierto de esos actores para ejecutar una toma política, porque un solo carajo es el dueño de todo ese entramado económico. Esto no es una ficción distópica, es justo lo que pasó en Italia cuando Berlusconi se convirtió en el primer mandatario de ese país. Busca "bunga bunga party" en YouTube para que vaciles la parte más espectacular y escandalosa de la libertad de Berlusconi, no la más grave, ni la que tuvo peores consecuencias para los pobres.

Nos toca abandonar la libertad, que es el motor principal de nuestra esclavitud

Por favor, no lo dude, tenga presente que cada vez los ricos nos van a querer someter a cosas peores, las presiones que han hecho para que los gobiernos eliminen los pocos privilegios que le garantizan a su población son explícitas, la "ley patriota" gringa es sólo uno de los ejemplos. Y en nuestro país, que el gobierno no les hace el coro, pues se tiran la guerra directa contra nosotros y listo, mande Asamblea Nacional.

Lo vimos en la sesión de instalación de la Asamblea y en la presentación de la Memoria y Cuenta, todos los escuálidos en coro gritando "libertad, libertad, libertad" como una abstracción. Lo bueno es que hoy sabemos cómo aterrizar ese concepto y conocemos quiénes son los libres. No son libres los diputados escuálidos, ellos son unos títeres, como les señaló Pedro Carreño, los libres son los que mueven los hilos detrás de cada mueca que hacen.

Tampoco es que vamos a llorar porque ellos ahora tienen ese alicate y lo están apretando en nuestro costillar. Las instituciones no son neutrales, tienen un signo; están diseñadas para sobrevivir los cambios de integrantes; tienen códigos que las hacen más grandes que las personas y así se conservan inamovibles por largos periodos. Como dijo el Duque: no perdimos nada porque esa institución siempre fue de ellos.

Esos titiriteros sí son libres, son omnipotentes en su sistema. Jamás les vamos a ganar una en ese juego, nosotros no sabemos lo que es la libertad porque nunca la hemos vivido, ellos sí llevan tiempo en eso, son expertos. Lo que nos queda a nosotros es dejarlos solos, no esperar nada de ellos, no aspirar nada de los títulos y la pompa que ellos gozan; no pensemos que el capitalismo está defectuoso porque hay gente con hambre y sin casa, esas tragedias son justo la prueba de su máximo estadio de perfección, por eso hay que abandonarlo.

Ningún concepto que tenga que ver con la individualidad y sus bondades nos sirve en este momento revolucionario. A nosotros, los pobres, nos toca abandonar la libertad, que es el motor principal de nuestra esclavitud. Encontrarnos en la interdependencia es nuestra tarea histórica, para así inventar las bases de la cultura que pueda evitar la desaparición de la especie, porque en capitalismo sólo sobrevivirán los libres, el 1% de la población, y eso en el mejor de los escenarios.

La tarea es de largo aliento, mientras esa vaina tan difícil se va trabajando ayudaría bastante seguir apoyando al gobierno de Nicolás, que jamás ha tenido una acción ni palabra contra nosotros. Este gobierno hace hasta lo imposible para que la Constitución, los códigos y reglamentos sean más que libritos y tengan un poquito de validez, sobre todo para defendernos sinceramente de los ataques de los libres.

Ese gobierno que, aparte de garantizar, en el marco de la omnipresencia transnacional del capitalismo, privilegios locos y extravagantes (como vivienda y computadoras) a la gran parte de la población del país, nos garantiza el más esencial de todos los privilegios: el de la vida. La vida para seguir construyendo y destruyendo juntos en revolución. Ese tiempo que nos regalan es valioso, no lo perdamos en tonterías.

Notas relacionadas