La ética chavista, Misión Verdad, Maduro y Federico

A todo el maravilloso equipo de MV. Con MaryuAle y Diego Sequera

 

sostén con tu palabra,

el corazón del pueblo

para que no se caiga,

porque la lucha es larga…

Alí Primera

Misión Verdad fue premiada -una mención también es un premio-, la víspera de las primarias, dos fiestas consecutivas de júbilo chavista, bolivariano. La mención tiene más de una, de tres, tantas connotaciones como dimensiones tiene nuestra revolución socialista, suramericana, sobre todo porque este Día del Periodista se premió el pensamiento libre y libertario, al reconocer el oficio con o sin título universitario, de echar contra quien sea, la palabra o la imagen que quema y da sed.

Se consagró la idea creadora de comunicación, esa que nos identifica como especie humana, porque humana es, por encima de todas las tecnologías, la comunicación: el verbo y todas sus formas de reproducción gráfica, visual, sonora. Que unos pocos pretendan usufructuarla a nombre propio y como prensa, media, o mercado, no obsta para que siga siendo libre cuando nos decidimos a ejercerla como la ejercemos en la República Bolivariana de Venezuela, por culpa de Chávez.

Además de libre, la expresión, la comunicación, la información, la idea manifiesta, exige su propia ética acorde a la historia que narra, describe o interpreta, y con la cual inevitablemente se involucra porque todo hecho cultural es en sí mismo un gesto político, un compromiso con la gente, con los más, con los iguales, con todos, porque todos somos sencillamente humanos aunque algunos se crean más humanos que nosotros, no importa, para eso los muchos nos inventamos revoluciones para no errar con esos pocos, de allí la alegría que colma el ego compartido, porque el ego colectivo es fuerza social creativa y transformadora, revolucionaria pues.

Asumo la inmodestia de José Vicente al recibir su premio, la gallardía de Maduro al responderle, y la grandilocuencia de Whitman cuando me canto a mí misma en Misión Verdad y su maravilloso equipo cuya génesis relata Federico en "Chávez y Misión Verdad":

Todo hecho cultural es en sí mismo un gesto político, un compromiso con la gente

"…‘¿Esa vaina la hiciste tú?’, me dijo inquieto. Y se extendió, sin optimismo pero con curiosidad, a indagar hasta dónde iban a llegar los medios privados con motivo de su enfermedad. Yo entendí muy bien de qué se trataba su preocupación. Lo entendí mejor después del 5 de marzo. Quería llegar hasta el final, hasta ese final que a veces intuimos como lobos nocturnos; conocer sus repercusiones intrínsecas, la dimensión geográfica, las referencias universales de esa plaga que poblaba el clima del planeta. Fue una conversación difícil, crucigramática. Me dijo: 'No te quiero angustiar, ¿pero podrás averiguar algo más?’ (…) Yo sentí un privilegio ciertamente doloroso y desconcertante que compartí con el poeta Miguel Márquez, y mis amigos Jesús Ernesto Parra, Miguel Leonardo Rodríguez y Gustavo Borges Revilla. Y comenzamos”.

Ese comprometedor privilegio compartido tiene la impronta de Federico; su irreverencia, su lucidez, su generosidad; rasgos que Chávez fraternalmente destacó cada vez de las tantas que lo mencionó. De una en particular da fe esta transcripción de la participación telefónica de nuestro Hugo en un programa de Tania en VTV:

“…Hay que recordar, la memoria, la memoria. (…) permíteme el paréntesis pero tiene que ver (…) con este buen amigo y es un buen gran amigo de mi adolescencia y gran escritor, así lo califico. Todavía, todavía no conocemos bien, el país no conoce la calidad que tiene Federico Ruiz Tirado, Federico Ruiz, desde aquí lo saludo y a su querida y recordada madre, mi querida Carmen, a su padre ya fallecido el gran revolucionario que fue y maestro nuestro, José Esteban Ruiz Guevara".

Tienes razón Federico, cuando afirmas que Misión Verdad nos la legó Chávez, y esa es otra de las connotaciones de la mención; alienta y afirma la amistad, la calidez, el cariño, la sinceridad, como valores chavistas, revolucionarios, socialistas.

Chávez estuvo tan presente en la entrega del Premio Nacional de Periodismo 2015, que Maduro abordó, con el más recio y desenfadado estilo veguero, los temas difíciles y a veces escabrosos que esta coyuntura contrarrevolucionaria impone. Nos dio su lección de estadista, lució su estirpe chavista, no dejó tema relevante sin tratar y sin puntualizar, a pocas horas de las primarias se creció ante el reto de cohesionar, motivar y movilizar a millones de venezolanos asediados por la criminal guerra económica y el terrorismo mediático internacional, y lo logró. El hijo de Chávez hizo suya esta semblanza del hombre de vanguardia, el gran comunicador; el amigo de Federico:

"La prevalencia y el fulgor que Hugo Chávez otorgaba al minúsculo y a veces imperceptible detalle que parecía no formar parte de la musculatura que agitaba su campo verbal y el de nuestra imaginación inquieta, nunca fue nada sutil en lo público. Era su arte puesto en la escena y una forma también de percibir los sentidos, los espejismos, ese ‘yo lírico’, que, sin duda, hacía que todos ‘actuáramos’".

¡Chávez vive, Misión Verdad sigue!

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