El ultimátum de Putin: ocaso de la hegemonía estadounidense

¿Qué hay detrás de las condiciones del presidente de la Federación Rusa en torno a la vuelta de los acuerdos de cooperación nuclear entre Rusia y los Estados Unidos?

El 16 de septiembre de 2013, en la capital de Austria, Rusia y los Estados Unidos firmaron un acuerdo de cooperación que preveía el trabajo conjunto de especialistas en el área nuclear y energético de ambos países, así como el intercambio de información y recursos de las investigaciones hasta el momento realizadas.

Sin embargo, comenta una reseña de RT, "un informe publicado en la página del Gobierno ruso en referencia al decreto indica que 'las medidas adoptadas por EEUU en relación con la introducción de sanciones contra Rusia afectaron directamente las áreas de cooperación previstas en el acuerdo'".

Los acontecimientos en Ucrania contribuyeron a disminuir el tratado de cooperación en la práctica, aunque en la teoría sonara muy bonito.

Por lo que suena poco creíble la indignación estadounidense con respecto a la decisión del Kremlin de suspender el acuerdo firmado en Viena hace tres años, calificándola de "verdadera tragedia". En todo caso, el bando que efectivamente ha roto los tratados de cooperación han sido los Estados Unidos, sobre todo lo acordado en torno al conflicto sirio. El 3 de octubre, el Departamento de Estado anunció que EEUU "suspende su participación en los canales bilaterales establecidos con Rusia para sostener el cese de hostilidades" en Siria.

Lo que parece, en todo caso, una tragedia para la élite norteamericana es el declive de su hegemonía, comprometida desde que los fantasmas del mundo multipolar merodean por todo el globo con intenciones de quedarse.

¿Ultimátum?

El presidente de la Federación Rusa ha declarado que a pesar de que el Kremlin ha decidido romper el contrato nuclear, a sabiendas de que los Estados Unidos han venido torpedeando todo intento de cooperación desde hace años, tanto en Siria como con otros tratados, Rusia podría reanudar lo firmado con ciertas condiciones. Entre ellas:

  • Un pago de indemnización por los daños sufridos por Rusia a causa de las sanciones y las contrasanciones.
  • La eliminación de la Ley Magnitsky, un decreto ejecutivo similar al firmado por Obama contra Venezuela en marzo de 2015.
  • La reducción de la presencia militar estadounidense (OTAN) en Europa del Este.
  • El abandono de la política de confrontación con Rusia.

Para el analista ucraniano Rostislav Ishchenko, sólo hay una palabra adecuada para definir la esencia de los requisitos de Putin: "Ultimátum".

En un artículo publicado en RIA Novosti -traducido al inglés por Russia Insider-, Ishchenko dice que el mensaje de Putin no se trata de pedir disculpas ni de cambiar espejitos por diamantes, sino de "cambiar toda la política estadounidense, e incluso compensar a Rusia las pérdidas sufridas por las acciones aprobadas oficialmente por los EEUU", quien opina que "se trata de una exigencia de rendición total e incondicional en una guerra híbrida, que Washington no cree haber perdido".

El ucraniano argumenta que "en los últimos cien años nadie ha podido imaginar que era posible hablar así con Washington", debido a que la última vez que a los Estados Unidos se le dio un ultimátum fue en 1861 en relación con el incidente del barco de guerra británico HMS Trent, e incluso entonces, en condiciones muy difíciles para el país norteamericano, éste solo aceptó una parte de los requisitos impuestos por el Reino Unido, entonces hegemón de Occidente.

El ultimátum de Putin no son sólo palabras sino la hora del crepúsculo

Ocaso de una hegemonía

Se ha dicho que a Medio Oriente llegan los imperios a morir. Todos los indicios indican que el poderío militar, económico y diplomático de la élite estadounidense disminuye con los últimos acontecimientos mundiales, sobre todo con los hechos en Siria. Por lo que Rusia "ha socavado seriamente el prestigio internacional de los EEUU", dice Ishchenko.

Por ello, los estadounidenses han entrado en pánico.

Bajo ese estado de conmoción, Ishchenko concluye que "Putin ha humillado intencional y deliberadamente a los EEUU", aunque de forma diplomática. Desde hace tiempo, la Casa Blanca ha intentado intimidar a Rusia "de manera informal" con un conflicto nuclear, mientras que Moscú ha dado a entender que está preparada para este escenario y no va a retirarse.

Lo que hacen sonar las alarmas de todo el mundo ante un posible conflicto en escalada, un escenario peor -según el analista militar The Saker- que el vivido durante la crisis de los misiles en Cuba en la década de 1960.

Últimamente, estas amenazas "han llegado a un punto extremadamente peligroso", en el que cualquier detalle "puede provocar un 'Armagedón nuclear'", dice el ucraniano.

Por parte de Putin, en vez de amenazar con alguna de sus cabezas nucleares, le ha mostrado la posibilidad de dar "una respuesta política y económica dura", capaz de "hacer pedazos la economía y el sistema financiero en Washington".

Adaptarse o morir

Ishchenko asume que a raíz del ultimátum ruso, y con el mundo multipolar como escenario en ciernes, "no sólo los africanos, asiáticos y latinoamericanos, sino también los europeos con mucho gusto tomarán venganza del ex hegemón por las humillaciones del pasado".

La compensación que demanda Putin, dice el analista, tiene como fondo "aceptar el hecho de que el mundo ya no es unipolar” y que el Imperio debe asumirse de otra forma para "empezar a integrarse en el nuevo formato". La reunión entre Lavrov y Kerry, líderes diplomáticos de la Federación Rusa y los EEUU respectivamente, el sábado 14 de octubre sobre Siria también contempla lo que sentencia Ishchenko, por lo que la presión nodal empuja a los estadounidenses a "aceptar" las condiciones preliminares de los rusos.

El también director del Centro de Pronóstico y Análisis Sistémico concluye que, sea cual sea la respuesta de los EEUU al ultimátum de Putin, "la realidad geopolítica ya no será la misma": a los gringos "le han lanzado públicamente el guante, y no se ha atrevido a recogerlo inmediatamente". Podríamos redondear diciendo que no ha podido recogerlo debido a los golpes en el hígado que ha recibido en Alepo, hoy convertido en Stalingrado y en el foco de la guerra global. De su desenlace dependerá cómo se define el balance de poder en la región y en el mundo.

Hoy a Estados Unidos se le hace cuesta arriba cerrar sus frentes políticos y militares para poder capitalizarlos (Ucrania, Siria, mar del sur de China), corren con una pata coja por los laberintos de la geopolítica mundial. Putin lo sabe y aumenta la presión sobre las contradicciones internas y externas de la arquitectura de poder estadounidense.

El ocaso de la hegemonía estadounidense está cada vez más cerca, el ultimátum de Putin no son sólo palabras sino la hora del crepúsculo.

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