"Tenemos que hacer algo respecto a Siria": no, no lo hagan

"Permítame ayudarle con gentileza, de lo contrario se ahogará", dijo el mono poniendo a salvo al pez en la cima del árbol.

Alan Watts

"¡Tenemos que hacer algo sobre Siria!", reza el refrán occidental.

Y en realidad, no.

"¿Cómo? ¿Estás diciendo que no debemos hacer nada?", sería la respuesta habitual.

Sí. Sería maravilloso. Definitivamente manténganse lo más lejos posible de Siria. Gracias.

Alegar que la maquinaria de guerra occidental es una buena forma de llevar paz y justicia es como asegurar que un tractor es una herramienta útil para una neurocirugía. 

La lindura del cuento de hadas que le oirás a los fieles del Imperio es que lo que empezó con protestas pacíficas lentamente se fue transformando en una batalla entre el gobierno sirio y varias facciones terroristas, en donde Occidente solamente apoya a los terroristas en un punto avanzado del conflicto. Esto es falso. 

En octubre pasado, el antiguo primer ministro de Catar, Jamad bin Yasín bin Yaber al Tani, reconoció por televisión que los Estados Unidos y sus aliados estuvieron activamente involucrados en el envío de armamento a grupos extremistas violentos en Siria desde el mismo comienzo de la guerra en 2011. En un artículo titulado "El día antes de Dará", Steven Sahiounie, del American Herald Tribune, documenta cómo mercenarios/terroristas ya estaban preparados previo al brote de violencia en Dará (al sur de Siria) en marzo de 2011. Ya es un hecho abiertamente reconocido el que la CIA y los aliados de los Estados Unidos han estado armando a reconocidas facciones terroristas en Siria. Si algo conoces de la CIA y la máquina de guerra occidental, nada de esto debe sorprenderte.

La violencia que vemos en Siria hoy es el resultado directo de una campaña de desestabilización, deliberada y todavía en marcha, por el imperio occidental contra una nación que sentenció al cambio de régimen desde hace mucho tiempo. La máquina de la guerra que inició este incendio está trabajando para fabricar apoyo público para extinguirlo con una manguera de combustible.

No soy aislacionista. No me opongo al intervencionismo de la OTAN en Siria por alguna perspectiva paleoconservadora que cree que el "nation building" y las guerras de intervención deben ser evitadas porque son costosas y crean crisis de refugiados. Me opongo a la intervención dirigida por Estados Unidos que busca el cambio de régimen en Siria porque el Imperio fue quien comenzó la guerra en Siria y ahora emplea mentiras y propaganda para manufacturar el apoyo para el uso de la fuerza militar con el propósito de evitar que Siria y sus aliados reinstauren estabilidad a la nación. Aquel "y nadie va a pensar en los niños" con desgarro de vestidura con el que los promotores de la intervención claman por aún más matanza y destrucción por el mismo Imperio que inició y perpetuó la matanza y la destrucción desde un principio.

Si alguna vez quieres asegurarte de estar en el lado correcto de la historia en materia de política exterior, sólo mira qué promueven los think-tanks neoconservadores y los intervencionistas liberales, y luego defiende exactamente lo contrario. La intervención estadounidense vía cambio de régimen siempre empeorará las cosas, nunca logra lo que promueven sus proponentes, e infringe muerte y sufrimientos adicionales sobre gente inocente de una forma en la que siempre se beneficie a los ricos y poderosos en el imperio occidental. Y cuando la intervención fracasa al desenvolverse tal como lo prometieron sus promotores, como siempre ocurre literalmente, dirán que "se cometieron errores" y culparán a las fallas administrativas de quien sea que esté a cargo en ese momento.

En realidad, como conspiración, es brillante. Todo lo que estos depredadores tuvieron que hacer fue asegurar la Autorización para el Uso de Fuerza Militar Contra el Terrorismo por parte del Congreso al calor de los ataques del 11 de septiembre, y ahora el Imperio, centralizado en Estados Unidos, puede montar campamentos militares permanentes en cualquier ubicación estratégica con simplemente inundar el área con terroristas. Esto es exactamente lo que hicieron en Siria. Y ahora Estados Unidos tiene una presencia militar permanente con el objetivo manifiesto de lograr el cambio de régimen.

Occidente necesita irse de Siria para que ese país se estabilice

Esto nunca ha sido un asunto de "salvar a los niños": esto es dinero, poder y recursos, todos por supuesto lo mismo en última instancia, para lo que pudiera preocuparle al Imperio. Hace poco le otorgaron los derechos exclusivos sobre la explotación de gas y petróleo en Siria al sempiterno rival de los Estados Unidos, Rusia, como retribución por sus esfuerzos en ayudar a su viejo aliado a detener el cambio de régimen, un paso predecible en la pelea por el dominio del combustible fósil en la región. La disputa fronteriza de Siria con Israel por los Altos del Golán significa que Israel tiene todas las razones para mantener a Siria desestabilizada, no sólo porque los Altos tengan petróleo sino porque proveen un tercio del suministro de agua de Israel. También, en 2004, Bashar al Assad lanzó su "Visión de los Cinco Mares", una estrategia para hacer de Siria la máxima locación geográfica, convirtiéndola por esa vía en un super-poder. Un plan así no le debe haber caído muy bien al hegemón estadounidense, que sólo es capaz de mantener su dominio manteniendo en el suelo a otras naciones.

"Una vez integrado el espacio económico entre Siria, Turquía, Irak e Irán, vincular al Mediterráneo con el Mar Caspio, el Mar Negro y el Golfo de Arabia no sólo se convertiría en algo importante para el Oriente Medio", dijo Assad en 2009. "Cuando estos mares estén conectados, nos volveremos la intersección inevitable de todo el mundo en materia de inversión, transporte y más".

No es difícil de imaginar cómo repentinamente los imperialistas acelerarían la urgencia de remover a Assad una vez que se ponga a hablar así. Trata de encontrar algo que condene a Bashar Al Assad en los medios mainstream de Occidente antes de 2009. Encontrarás, más bien, un grupo de expresiones positivas, incluyendo una nominación honoraria a convertise en Caballero de la Corona de la mano del primer ministro británico Tony Blair. Es interesante cómo de repente de la noche a la mañana fue transformado en un sádico sexual sediento de sangre que se logra complacer solamente asfixiando a los niños con gas sin razón alguna.

Cada vez que se desarrolla un conflicto crucial en Siria donde el gobierno esté tratando de combatir a los extremistas violentos impuestos contra esa nación, nos saturan con propaganda sobre lo tanto que le gusta a Al Assad asesinar niños. A finales de 2016 fue Alepo, sobre el que nos mintieron de forma extensiva. Ahora es Guta Oriental, tema sobre los que verás a los fieles del establishment en The Guardian y Mother Jones atacando a cualquiera que exprese algún grado de escepticismo respecto a las narrativas del establishment mientras le dan manija con titulares tipo "Esperando a que Putin y Assad se les acabe la gente por matar: ¿Ese es nuestro plan?".

Las víctimas de las operaciones psicológicas de los medios masivos occidentales en la base creen que Occidente "debe hacer algo" en Siria porque alguien tiene que salvar a esos pobres niños, pero la realidad es que son sus propios gobiernos los responsables de crear y perpetuar la violencia y que ellos sólo creen lo que creen sobre Siria porque los oligarcas no pueden decir abiertamente "necesitamos mantener desestabilizada a la región o perpetrar cambios de régimen para poder asegurar el control sobre los recursos y la dominación geopolítica contra nuestros rivales". Lo convierten en un asunto de salvar niños porque la verdad haría que cualquier persona decente se arrodille y vomite.

Estén bastante claros con lo que exigen cuando dicen que "tenemos que hacer algo" sobre Siria. No están diciendo necesitamos ir y abrazar niños mientras sostenemos paraguas sobre los civiles para asegurarnos de que a ellos no les den los explosivos en medio del fuego cruzado. Están diciendo que necesitaos ir y matar a cualquiera que se atraviese, matar soldados sirios, matar a Assad, y tomar el control de la nación de una forma en que beneficie a nadie salvo a unas pocas elites adineradas, todo mientras causan aún más bajas civiles de las que se ha experimentado hasta ahora porque eso es lo que hace la guerra. Eso es lo que su lindura de sentimiento del "tenemos que salvar a los niños" está clamando.

Admitir esto no te hace automáticamente un "assadista" o un "títere de Putin" o un conspiranóico chiflado: te hace un ser humano saludable. La maquinaria bélica de Occidente tiene una larga historia en el uso de mentiras, banderas falsas y propaganda para fabricar el apoyo para intervenciones militares lucrativas, e indudablemente nos está mintiendo sobre Siria hoy en día. El único resultado en este conflicto que podemos esperar es el de permitirle al gobierno sirio y sus aliados que restauren la estabilidad en la región y deshacer el daño que le ha hecho Occidente.

El hecho de que Estados Unidos y sus aliados ahora admitan abiertamente el haber armado en Siria a reconocidas facciones terroristas y que de alguna forma todavía piden que confíen en ellos, debería provocar una carcajada integral en su cara. Cualquiera que viva en un país aliado de la OTAN que diga "necesitamos hacer algo sobre Siria" debería recibir el mismo rechazo que provoca el que un violador infantil se ofrezca a ser el niñero de tus hijos. No, imperio occidental, no necesitas "hacer algo" en Siria. Necesitas irte a la mierda de ahí y quedarte afuera.


Caitlin Johnstone es una escritora independiente radicada en Australia. Publica artículos a diario en la red social Medium, plataforma desde donde financia su trabajo a partir de colaboraciones de los lectores, así como para diversos medios alternativos de la anglósfera.

Publicado originalmente en la cuenta personal de la autora en la red Medium el 27 de febrero, la traducción para Misión Verdad la realizó Diego Sequera.

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