Siria: un laboratorio en Guta revela las capacidades de los terroristas

La batalla de narrativa sobre el uso de armas químicas en Siria ha arreciado ferozmente por años. Pero el descubrimiento esta semana de un laboratorio químico en la Guta Oriental se dispone a cambiar los parámetros del discurso.

En diciembre pasado, en un hangar militar cercano a Washington, Nikki Haley, embajadora estadounidense ante la ONU, presentó una tubería de metal de envergadura como evidencia de la colusión entre militares iraníes con los rebeldes hutis yemeníes. Esa fotografía apareció en portada en todo el hemisferio occidental, ahogando las numerosas objeciones que señalan que una tubería grande con escenografía estadounidense no comprueban nada.

Esta semana, el Ejército Árabe Sirio (EAS) liberó zonas rurales en Guta Oriental (provincia de Damasco, cercanas a la capital) entre Shifuniyeh y Duma, descubriendo un laboratorio químico bien equipado, llevado por terroristas islamistas con apoyo saudí. Ni un solo periodista occidental apareció para investigar las instalaciones.

El desinterés de los medios es extraño, dado que funcionarios estadounidenses parecían estar preparados para aprobar ataques militares contra Siria, sobre quienes alegan los primeros que los segundos han empleado armas químicas contra poblaciones civiles. Esta denuncia permanece sin comprobar y es altamente contencionsa, con otras partes del conflicto alegando que militantes antigobierno están usando municiones de armas químicas para provocar una intervención militar estadounidense contra Siria.

Así que tal vez no resulte tan extraño que el descubrimiento de un laboratorio químico en el epicentro de una batalla de importancia estratégica para Siria esté siendo ignorado por un lado. Al final, es probable que otra parte del conflicto esté en lo cierto sobre quién usa armas químicas en Siria. Por lo que un lado se calló cuando se reveló este laboratorio.

La instalación se encuentra a apenas una docena de metros de la actual línea del frente de combate, y fue liberado apenas el lunes pasado. El laboratorio está rodeado por zonas agrícolas, el último lugar donde se esperaría encontrar un alijo de este tipo. Veo los campos de trigo, arvejas, frijoles y garbanzos esparcidos en una zona de conflicto que los medios occidentales acuñan como un "sitio de hambruna". El edificio propiamente está lleno de agujeros de bala y escombros desperdigados, como otras tantas estructuras que se pueden ver en Shifuniyeh y otros pueblos en la Guta Oriental, donde ruge la guerra.

(De acuerdo al EAS, estos bidones alineados contra la pared en varios lugares del laboratorio conteniene cloro / Estantes y recipientes de sustancias químicas dispuestas en los alreredores del piso superior de las instalaciones)

Pero la vista de su interior es sorprendente. Los cuartos superiores repletos de equipos electrónicos, los sótanos equipados con grandes calderas, estantes llenos de sustancias químicas, esquinas abarrotadas de bidones negros y azules (que supuestamente contienen cloro), fichas químicas, libros, vasos de precipitación, tubos de ensayo y toda la parafernalia familar para el estudiante de ciencias promedio. Y luego, en varios rincones, montones de proyectiles apilados con forma de tubo, claramente municiones de algún tipo.

Hay algo bastante sobresaliente en una de las habitaciones de la parte de arriba de las instalaciones. Una máquina recién estrenada con la inscripción "Planta de Aire Hill-Rom Medaes Medplus". Una búsqueda rápida por Google ofrece varios datos de inmediato: es un tipo de compresor de aire o gas. Es un producto manufacturado en los Estados Unidos, y Arabia Saudita ha realizado varias licitaciones por este aparato en 2015.

(El compresor de aire o gas Hill-Rom de fabricación estadounidense en el cuarto pirncipal del laboratorio)

Una lista de números de teléfono y extensiones pegadas en un papel en la pared confirman que esta área -y el laboratorio- estaba bajo el control de Jaysh al Islam (el Ejército del Islam), un grupo terrorista apoyado por Arabia Saudita cuyo referente político, Mohamed Allush, una vez fue invitado a encabezar la delegación opositora en los diálogos de Ginebra, patrocinados por la ONU.

Los saudíes han sido varias veces descubiertos en el transcurso de este conflicto desviando equipos y armamento al campo de batalla; compras con la intención del vendedor de ser empleadas por un usuario final saudita. El compresor Hill-Rom, como la mayoría de equipos científicos occidentales, estaría prohibida su venta a Siria, bajo la severidad de las sanciones. Así no haya sido creado con propósitos militares, muchos productos como éste son considerados por las autoridades estadounidenses como tecnologías de "uso dual".

Los funcionarios sirios comisionados en el lugar del laboratorio apenas han podido atender los objetos de interés a simple vista en las instalaciones. Apenas han estado ahí 24 horas y todavía no descifran su propósito. Han examinado los bidones negros y azules encontrando cloro: una sustancia que ha sido empleada repetidamente en cantidades pequeñas en el campo de batalla sirio y provocando una extendida censura internacional.

¿Es esto un laboratorio de armas químicas? ¿O simplemente un laboratorio químico fabricando sustancias empleadas en la guerra, como explosivos?

Incluso de no encontrarse municiones químicas prohibidas, producidas en este laboratorio, su descubrimiento es un punto de inflexión en el juego de la culpa sobre el uso de armas químicas en Siria. Ahora es indiscutible que los militantes islamistas, apoyados por Occidente y financiados por las monarquías del Golfo Pérsico, tienen la capacidad de producir químicos de guerra dentro del campo de batalla: y no de la forma improvisada que sugieren los medios. Este laboratorio demuestra que los militantes pueden reunir equipo fabricado en el extranjero, crear líneas de producción y conseguir componentes difíciles de obtener.   

Ya no se puede decir que los militantes carecen de la habilidad, conexiones y capacidades necesarias para fabricar municiones químicas.

(Las calderas en el sótano están conectadas a equipos de compresión y presurización en el piso de arriba vía una tubería)

Armas químicas y terroristas

Existe una amplia evidencia de que los terroristas han estado usando armas químicas poco sofisticadas y de baja categoría en los teatros militares iraquíes y sirios. 

Los medios han documentado desde 2004 el uso del agente sarín en Dispositivos Explosivos Improvisados (IED, por sus siglas en inglés) , y a detalle por la CIA, por insurgentes en Irak que asocia la sustancia a un lote perdido o robado de los antiguos programas de municiones de Irak.

Ese mismo año también fueron usados por primera vez IEDs de cloro, pero fue en 2007 que se lanzó una agresiva guerra química en la provincia de Anbar y otras partes del país por Al Qaeda en Irak (AQI), que utilizó bombas de cloro en ataques suicidas.

Le damos fast forward más o menos una década. En 2016, la firma británica de análisis de inteligencia IHS Conflict Monitor emitió un reporte diciendo que el Estado Islámico (que evolucionó de Al Qaeda en Irak) había empleado armas químicas, incluyendo cloro y mostaza de sulfuro (gas mostaza), al menos en 52 oportunidades, en Siria e Irak.

En Siria, los problemas comenzaron en diciembre de 2012 cuando el Frente Al Nusra (vinculado a Al Qaeda, y antiguo aliado del Estado Islámico) tomó la única planta de cloro, una empresa conjunta con los saudíes, ubicada al este de Alepo. Damasco emitió un alerta inmediato a la ONU: "Los grupos terroristas pudieran recurrir al uso de armas químicas contra el pueblo sirio... luego de haber tomado el control de una fábrica de cloro tóxico".

(Proyectiles/municiones apilados en el laboratorio sugieren que las sustancias fabricadas en el laboratorio son creadas para uso militar)

Tres meses después, en lo que se concibe como el primer incidente verdadero con armas químicas en el conflicto sirio, 25 personas -la mayoría de ellos soldados sirios (16)- murieron en el pueblo de Jan Assal en Alepo en un ataque con cloro. Al día siguiente, el gobierno sirio solicitó a la ONU que investigara el ataque. Pocos días después, hubo otro incidente químico en Adra, al noreste de Damasco, seguido de la denuncia de otro ataque en Saraqueb, y luego, en agosto, en Guta: el incidente con armas químicas que casi provoca los ataques militares estadounidenses. Sobre el terreno en Guta, un reportero jordano entrevistó a testigos que sostuvieron que fueron los saudíes quienes proveyeron con armas químicas a los militantes y que algunas fueron detonadas por accidente.

En mayo de 2013, las autoridades turcas capturaron a doce militantes del Frente Al Nusra con 4.5 libras de gas sarín. Los medios en Turquía publicaron varios reportajes sobre los objetivos de los terroristas: uno de ellos era que el grupo planificaba llevar el material a Siria, la base del Nusra.

En junio, las autoridades iraquíes aprehendieron a miembros de una célula de Al Qaeda luego de realizar redadas en dos fábricas de Bagdad que fueron usadas para investigar y fabricar sarín y gas mostaza en el pasado. Las autoridades señalaron que los militantes tenían los precursores químicos y las fórmulas necesarias para la producción de armas químicas letales.

Y así sucesivamente. Pero volvamos al laboratorio en Guta Oriental.

Los ocupantes del laboratorio, Jaysh al Islam, en 2016 admitieron el haber usado agentes tóxicos en cargas de mortero contra los kurdos en el vecindario de Alepo de Sheij Massud. "Durante los enfrentamientos, una de las brigadas de Jaysh al Islam empleó armas prohibidas en esta clase de confrontaciones", manifestó el grupo en una declaración sobre el ataque con armas químicas, en el que alegaban que iban a hacer responsable al perpetrador.

Este comunicado es relevante de una sola forma. Confirma que el grupo posee armas químicas.

¿Quién se beneficia de las armas químicas?

A mediados de 2012, el gobierno sirio por primera vez confirmó que tenía armamento de este tipo, pero manifestó que éste sólo se usaría contra una "agresión externa" y nunca contra el pueblo.

Esta declaración puede tomarse con el mismo escepticismo que la de Jaysh al Islam, excepto por una cosa: en los siete años de conflicto, no hay vía, forma o manera -ni política ni militar- con la que las armas químicas beneficien al gobierno sirio. Es el por qué el gobierno sirio unilateralmente reconoció su programa de armas químicas y estuvo dispuesto a desmantelarlo bajo supervisión rusa y estadounidense.

La cantidad de armas químicas usadas en el campo de batalla sirio es insignificante en comparación con las dimensiones y la violencia de la guerra. ¿Para qué usar un arma altamente provocador que mata solamente a unas cuantas docenas de personas cuando las armas convencionales pueden hacer un trabajo más limpio?

¿Y para qué arriesgar la idea de toda la comunidad internacional -aumentando el aislamiento- cuando lo que más quieres es evitar la intervención militar extranjera que pudiera eliminar tus bases militares en cuestión de días?

Dice mucho que a lo largo del conflicto, las "masacres" y los "ataques con armas químicas" por lo general se hayan dado cuando los militantes enfrentan reveses o callejones sin salida; o cuando se acercan eventos de importancia, como una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Qué mejor oportunidad para galvanizar a la comunidad internacional para que condene, sancione, castigue o bombardee a tu enemigo con las horripilantes escenas de cuerpos convulsionando y niños tratando de atajar un poco de aire?

En realidad no importa qué se encontró en el laboratorio de la zona agrícola de Shifuniyeh. Los ocupantes del laboratorio, bien sean Al Nusra, Jaysh al Islam o el Estado Islámico -dos de lo cuales están militarmente activos en la actualidad en Guta Oriental- suministró la última pieza en el rompecabezas de quién lo hizo. Ellos siempre tuvieron los motivos para escenificar una guerra química en Siria, pero ahora podemos ver que también tienen los medios y la capacidad para hacerlo.


El registro gráfico, como está claramente señalado, pertenece a la autora que las publicó por primera vez en su cuenta Twitter y Russia Today, y su reproducción dentro de esta versión obedece a criterios estrictamente informativos, ajeno a todo interés de lucro o usurpación de créditos.

Publicada originalmente el 16 de marzo en la versión en inglés de Russia Today, la traducción para Misión Verdad la realizó Diego Sequera.

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