Se quiebra el antichavismo: Henry Ramos Allup vs. Luis Almagro

El líder del partido Acción Democrática (AD) emitió un conjunto de señalamientos durante el programa Vladimir a la 1, transmitido por Globovisión, que aumentan las divisiones internas de la coalición opositora venezolana.

Entre los señalamientos más resaltantes estuvo el reconocimiento tácito de los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), donde el chavismo logró 18 gobernaciones y 54% del voto nacional, mientras que la oposición conquistó un total de cinco gobernaciones con el 45% de los votos totales.

Intentando cuidar las formas para no acrecentar las diferencias internas en la coalición opositora, se refirió al proceso electoral del pasado domingo como un evento donde se dieron irregularidades y desventajas que favorecieron al chavismo.

Sin embargo, en ninguna parte de la entrevista puso en duda los resultados. Incluso admitió que la abstención de las bases opositoras fue el factor que más influyó en la derrota de los candidatos opositores.

Sobre la reubicación de 279 centros electorales por el CNE, argumento propalado por la coalición opositora para catalogar como desventajoso y "fraudulento" el proceso electoral, el líder adeco comentó que "es muy difícil precisar qué tanto afectó la votación".

Se mostró sorprendido por los resultados en Lara, Miranda y Falcón, donde esperaban cristalizar un triunfo sobre el chavismo. Contrario a la denuncia de "manipulación de resultados", Ramos Allup afirmó que ya en horas de la tarde tenían información de que la afluencia de votantes opositores había disminuido, lo cual auguraba un resultado positivo para el chavismo.

Otros importantes dirigentes de AD, como es el caso de Antonio Ecarri Bolívar (vicepresidente del partido), también se han pronunciado en este sentido, argumentando que los resultados se deben a la abstención y no al un supuesto fraude, e incluso sugiriendo que podrían juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente.

Estas declaraciones tienen implicaciones políticas que en lo inmediato debilitan a la frágil coalición opositora: mientras los sectores radicales (comandados por Voluntad Popular) usan el canto de fraude para legitimarse internamente y mostrarse como la opción política más rentable para los factores internacionales de la intervención, los denominados moderados (AD, Un Nuevo Tiempo, Avanzada Progresista, entre otros) aprovechan sus gobernaciones conquistadas para imponerse como los líderes de la oposición para los próximos eventos electorales.

Al ser preguntado por la postura del secretario general de la OEA Luis Almagro, quien criticó la participación opositora en las elecciones regionales, Henry Ramos Allup expresó: "Yo creo que Almagro está completamente equivocado, porque cuando nosotros fuimos a estas elecciones parlamentarias, ¿era que estábamos convalidando al gobierno?", se preguntó el adeco. 

Le recomendó "reconsiderar su postura" y dejar de estar "dando tantas lecciones desde afuera", debido a que son ellos (refiriéndose a AD) y no Almagro ni la OEA quienes están conduciendo a la oposición venezolana. Tildó las declaraciones como "inconvenientes".

Entre líneas, Henry Ramos Allup reclamó su liderazgo sobre toda la oposición, justamente por eso evitó desconocer los resultados que acaban de consolidar a AD como principal fuerza política antichavista.

Luis Almagro ha fungido como operador del Departamento de Estado de EEUU en su agenda de intervención y sanciones contra Venezuela, por lo que su trato especial y coordinación con Voluntad Popular en sus maniobras desde la OEA han sido más que evidentes en los últimos años.

El señalamiento de Henry Ramos Allup contra Almagro profundiza el conflicto interno de la oposición, llevándolo incluso a los lobbys internacionales y distintos grupos de influencia que pugnan por unificar al antichavismo bajo una sola política.

Estos factores podrían explicar los escuetos pronunciamientos del "Grupo de Lima" y la Unión Europea, limitándose a pedir una "auditoría independiente" del proceso, mientras que los congresistas de Florida (Marco Rubio e Ileana Ros), artífices de las sanciones contra Venezuela, endurecen su posición de que los resultados son "ilegítimos" junto al Departamento de Estado para escalar las sanciones contra el país.

Tal parece que no hay escenario político y electoral done la coalición opositora no aumente sus divergencias. Las contradicciones entre Luis Almagro, Voluntad Popular (que hace del supuesto fraude su agenda política) y la dirigencia de Acción Democrática, no sólo afectan su capital político a lo interno, también impiden que sus aliados internacionales arriesguen más en las presiones contra el país. Hoy su dependencia del asedio externo, del bloqueo financiero y de las sanciones que afectan la economía nacional como arma de chantaje político y electoral, se muestra con mayor claridad luego de los resultados de las regionales.

El mapa opositor sigue pintándose de color gris. Y al parecer no se ve un halo de luz al final del túnel, salvo que las potencias occidentales sigan subiéndole volumen a las sanciones, sin ninguna garantía de sacar al chavismo del poder.

Luego de los resultados del 15 de octubre se hizo evidente que el chavismo es la única opción política que puede gobernar y estabilizar a una Venezuela bajo asedio.

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