Razón y funcionamiento del "chavismo crítico"

Tomó su tiempo, y no producto de la constancia o la persistencia, sino por demanda en el mercado de la intervención. Hoy en día se trata de una ficha complementaria con un papel que de acuerdo a la necesidad de continuidad del show político, será reconocido total o parcialmente, según la naturaleza que vaya cobrando la coyuntura en lo inmediato. Con poco de orgánico y mucho de publicitario, la BBC en español ya quiere "perfilarlo" como la "alternativa" para una Venezuela "polarizada".

"No ha sido un desmarque abierto, radical, sino progresivo. Y dentro de esta lógica 'evolutiva', no hace falta gozar de dones de predicción para anticiparnos a lo que viene después, una vez que quienes dirigen ese nuevo sarao discursero lo 'caractericen' como un momento propicio: de la indefinición actual saltarán irremisiblemente a la oposición abierta, 'por izquierda'", decía esta tribuna a mediados de 2015, a propósito de la maniobra inorgánica de Marea Socialista.

Lo predecible a veces asquea, y este caso por sí mismo no es ajeno a esa reacción. Del momento al que esa nota fue escrita al hoy en día, los pasos se han dado tal como se esperaban, al punto de que en 2016 la confluencia en el discurso en las mismas claves esenciales que desplegó el antichavismo convencional fue un hecho patente.

El "chavismo crítico", consolidado ahora en tanto figura de consumo rápido, en tanto afiche (acartonado pero sin grosor), agencia el papel encomendado dentro del turbio panorama de la violencia callejera y el cambio de régimen. Y, por sobre todas las cosas, la criminal omisión de la complejidad de las causas y el tiempo de guerra.

El qué: de la larva a la operación en marcha

Los primeros pasos fueron dados a la par y casi sin fisuras casi desde el lanzamiento de la candidatura del ahora presidente Nicolás Maduro. En ese primer momento, en el que era necesario otorgarle un apellido diferencial a esa variable del "chavismo", fueron varios los ensayos. Chavismo "popular", chavismo "de base", etc.

En su estado larvario, el cascarón sindical menor que era Marea Socialista comenzó a ser cooptado y fue necesario primero darle visos de "corriente" dentro del PSUV (2014-2015), y luego, producto de la "confrontación", tuvo que venir la ruptura. Y la causa de la misma no podía ser otra que "la falta de crítica", el "autoritarismo", y así.

Los medios privados abrieron las compuertas, y ya para 2014 las guarimbas eran responsabilidad del Estado y poco o nada tenía que ver con una operación de gran calado (como si producto de las jornadas de "La Salida" no fueran lanzadas las sanciones y el Decreto Obama).

Tampoco era difícil la resonancia con grupos troskos o de otros signos difusos que por su levedad era poco el peso, pero que discursivamente encontraban afinidades que se fueron haciendo operativas. Quisieron delimitar el campo: la "crítica" es un atributo de ese sector con exposición mediática creciente pero desnutrido en el peso político de calle.

Para 2016 ya hablaban con el mismo lenguaje del enemigo (que no adversario) declarado del Gobierno. Junto a figuras orbitantes, esas que hoy sacan comunicados "despolarizados", más el reconocimiento implícito o velado de la ultra, se alcanzó el primer objetivo táctico: la privatización de la crítica.

El cómo: el decir, el señalar y el desmarcar(se)

Ya para 2015, también esta tribuna decía lo siguiente: "Y si en la necesaria interpretación en el contexto de la guerra se atan cabos, encontramos un nuevo frente de caja de resonancia de ideas y nociones perceptivas que tributan con mucha especificidad a la idea gruesa de que el Gobierno de Maduro no sólo traicionó al Comandante, sino que ya no es el portador del chavismo. Y eso tiene una utilidad bastante clara, y sujetos aún más claros en los beneficios que pudiera traer la promoción de esa idea".

Como toda estrategia de mercado, el centro dinámico de la operación requería de pocas variables conceptuales, pocas palabras, pero repetidas continuamente, allanando el camino para el momento exacto de pasar de la campaña al acto de inversión para cooptar ese sector del consumo político inmediato. "¿Dónde se podría encontrar la mejor oportunidad para invertir dadas las condiciones realmente existentes?", también se lanzaba la pregunta en aquel trabajo. Y la respuesta hoy queda clara.

El problema no son los nuevos mecanismos de la guerra, con su carga de contradicciones y con su impacto inmediato en todas las esferas de la actividad de la sociedad, sino la "polarización". La partida estaba trancada, puesto que se trata de un asunto de "cúpulas", y lo que se necesita es una alternativa emergente.

Su fortaleza sigue siendo exclusivamente un asunto de discurso

Las causas, según esa secuencia operativa, eran "evidentes": se había "traicionado al legado" y sólo la despolarización de las mayorías era la salida. Pero de la misma forma en que nunca se definieron bases, mayorías, o un análisis no condescendiente con una agenda de los motivos del conflicto, el discurso crítico privatizado elevaba todo a valor (de uso) incuestionable, toda vez que esto lo otorgaba la impolutez moral de sus posiciones e intervenciones.

El ejercicio de distancia simulaba la visión de totalidad de sus acciones, como un espacio cerrado y sin fisuras. Para 2016 el discurso no sólo de Marea Socalista, sino de otros, ya era copia y calco de los reclamos coyunturales de la agenda disruptiva de la Asamblea Nacional en desacato.

En la intensa actividad de video-conferencias, ruedas de prensa, artículos de opinión, se fue cerrando la distancia entre lo que en el juego de las ilusiones se vendía como agentes libres, unidos por la causa común de la despolarización y el hecho de ser los portadores "genuinos" de los postulados del chavismo.

Pero esto tenía que cambiar, y a partir de este momento (segundo semestre de 2016), comenzaron a aparecer las "plataformas" para congregar a los "descontentos" y darle un rango operativo. En el centro de la disputa estaba la Constitución, que desde su insulsez, comulgaba sin estridencias con la defensa que se hacía desde la MUD. La omisión de todo acto de guerra, de los hilos visibles de la violencia nacional e internacional, eran también parte de la tarea.

El cuándo: los ejes de mi carreta

2017. "La Constituyente surge porque no prosperaron las sentencias 155 y 156 del TSJ, que convertían al Presidente en un monarca porque le daban las competencias de la AN, la autoridad del MP, todos los poderes. Eso pasó por debajo de la mesa, hasta que surgió la Fiscal General y desmoronó esa estrategia de crear aquí un absolutismo, ergo una dictadura". Dice Germán Ferrer en entrevista a El Nacional (18-06), diputado por el PSUV y marido de la Fiscal General.

"Hay que agrupar a todas las fuerzas posibles y apoyar el trabajo institucional de la fiscal (Luisa Ortega Díaz)", señala el ex ministro Miguel Rodríguez Torres en entrevista televisiva. "Hoy el apoyo al rol reinstitucionalizador de Luisa Ortega Díaz en la Fiscalía es sólo la punta del iceberg, porque lo que viene debajo es pueblo arrecho, que cada día tiene menos miedo", pavonea Nicmer Evans.

Todas las claves de fondo puestas en funcionamiento, y presuntamente enfiladas contra las cúpulas. Pero entre el hacer y el decir, se produce un vacío narrativo, una disonancia, que en el peso de las cosas, sencillamente todo lo vuelca hacia una sola dirección de la agenda: la operación de cambio de régimen.

Su lugar operativo sobre el panorama informativo se esclarece: al cojear la versión heróica de la guarimba, al resquebrajarse en sus cimientos (por ahora) las acciones internacionales de superficie, este flanqueo del discurso ofrece una nueva capa de pintura que mitiga lo visible de las responsabilidades políticas sobre la violencia y el golpe.

Los núcleos narrativos siguen siendo los mismos. Lo que en un eje pasivo venía a ser la caracterización (cúpulas, traición al legado, la Constitución, etc.), ahora pasan a un eje transitivo y coyuntural: hay un choque en el chavismo, el "oficial" es minoría absoluta, la cúpula de la MUD también. Somos la nueva mayoría despolarizada. Constituyente o guerra.

"El objetivo es sentar a los sectores polarizados y decirles: 'Aquí hay más gente que ustedes'", le dice Evans a la BBC (en nota del 22 de junio). "Imponerle un reducido número de personas, la minoría absoluta, a la inmensa mayoría, tu punto de vista, significa ir a una situación trágica. Podemos estar a las puertas de un enfrentamiento y una guerra civil", redondea Germán Ferrer en entrevista a El Nuevo País (18-06).

Para Rodríguez Torres, lo de 2014 fue un intento de golpe; lo de hoy en día, 2017, son protestas de un movimiento popular despolarizado contra "la cúpula", según afirma y se autoblanquea en Hispanopost, el 5 de junio.

Este bloque de cemento blanco narrativo, a diferencia de la carnavalización previa de Nicmer y compañía, hoy en día sí ofrece una viabilidad que antes no era visible, dentro de la categoría fantasmática de la "transición".

¿Qué cambia en relación al pasado y la anemia movilizadora que mal podía disimular Marea Socialista, los ex ministros y la Plataforma en Defensa de la Constitución? Que ahora sí cuentan con activos de significación real dentro del juego de la real politik: un diputado (y sus alrededores), un ex ministro (y los suyos), y, por sobre todas las cosas, una Fiscal, una figura que al menos en términos formales está dentro pertenece en tanto investidura al Estado.

El por qué: la piedra que cae, el agua y sus ondas

"Si estuviésemos en una conspiración, no estuviese dando entrevistas a la prensa. Que, dentro de poco, de pronto no va a ser posible producto de la represión que se pueda desatar en el país", tercia Ferrer en la entrevista en El Nuevo País (coincidente en fecha con la de El Nacional), imprimiéndole un toque de dramatismo.

Esta frase es ejemplar. Y lo es porque en esa disonancia quedan las costuras de la realidad visible: el tono victimizador no se aleja ni en forma ni en fondo en el simulacro y el papel del héroe/víctima que se erige contra las adversidades de la deriva autoritaria.

Confluencias de peligrosas vías hacia el nacionalicidio como objetivo

Pero en ningún caso, según cualquiera de sus significados formales, una conspiración necesariamente es secreta (su tercera acepción la define como "concurrir a un mismo fin"). Ni siquiera tiene que ser coordinada y puede moldearse a partir de circunstancias específicas. Así, de este modo, una maniobra pública puede confluir con otra e ir ganando adhesiones sin que todavía necesite dar el salto.

Pero las cosas se han precipitado y comienzan a ser una y la misma. No es necesario, al menos para este análisis, otorgarle categorías emocionales y centrarnos en la traición exclusivamente. Guste o no, están haciendo política.

La hacen, además, en un escenario en el que por la confluencia, fuera de sus características y causas, se asemeja un poco a lo que fue el golpe fallido en España en 1981: una suma de conspiraciones de distinto signo, con distintas variables de poder y maniobra, que confluyeron en una persona que quiso ser el gran conductor y ejecutor de la misma: el general Alfonso Armada.

Pero otra onda en movimiento puede que sea el signo característico de la misma, y por eso enfile baterías como lo está haciendo contra la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC): todos pueden tener motivos más de orden existencial en primer término, y lo político se complementa después. Politizar lo antipolítico. Echarle agua al rabo de paja. Huir hacia adelante.

El quién gana: dispersión, vacío, intervención y existencia nacional

La Institución Brookings es el otro think-tank (junto al Consejo de Relaciones Exteriores) que moldea la política exterior de los Estados Unidos. En múltiples escenarios, lo que ejecuta la Casa Blanca, años o meses antes, fue redactado por la Institución Brookings. Que ya ha escrito varias veces sobre Venezuela. El más descriptivo, un papel de finales de abril de este año ("Venezuela: una salida a la crisis"). 

En cinco puntos sugiere qué hacer (todos conocidos: sanciones, transición, etc.). Así reza su tercer punto: "Los Estados Unidos podrían apoyar los esfuerzos de la oposición en construir una salida que divida a los elementos moderados del gobierno de los de línea dura, alentando a los primeros a aceptar una transición a la democracia al disminuir los costos de salida del Gobierno".

Los pasos acumulativos hacia un cambio de gobierno y la tran-si-ción hacia uno afín a los objetivos estratégicos de los Estados Unidos, según sus propios manuales, aceptan que se pueden dar tanto de forma secuencial, como en simultáneo, de acuerdo a las características específicas del lugar donde se esté ejecutando la operación.

Frente a los desplantes inmediatos que ha acusado la conspiración externa, el sin efecto que ha evidenciado su intento movilizador (su gran fortaleza sigue siendo exclusivamente un asunto de discurso), la combinación de todas las variables ("chavismo crítico" + agenda opositora + más defecciones dentro y fuera del poder) le insuflan el electroshock que la ultraviolencia no termina de lograr por sí misma.

Ellos (todas las facciones) no definirán políticamente, al menos por ahora, la naturaleza o carácter del producto "transición" dentro del mercado mediático hasta que se lo definan por arriba o sea necesario. Pero en este punto, y dado el paso adelante y otro para atrás de las maniobras de la Fiscal, tres variables parecieran avisorarse en el panorama:

  1. Forzar el golpe y la promoción exponencial de defecciones que vacíen al Gobierno Bolivariano de contenido, que pretenda definirse militarmente y con apoyo duro, en oposición a la ANC.
  2. El desconocimiento de facto de la ANC que, al marcar distancia (para)institucional, erija una suerte de gobierno paralelo intentando ser reconocido internacionalmente que establezca las bases de un para-estado opuesto al Estado, vía sustitución y socavamiento de sus instituciones y sus mecanismos de gestión.
  3. La entrega extorsiva, la predicción catastrófica que le otorgue doble fondo de legitimidad a que contra la ANC sólo quedará la guerra civil.

En cualquiera de los casos, fuera del peso que quizás en lo interno se le puede otorgar a la Fiscal y a otros ¿en lo externo? de acuerdo a sus propios activos, de nuevo dependerá de su propia confluencia interna y a la combinación de variables que ofrezca la amplitud de onda de la acción disruptiva contra Venezuela. Las peligrosas vías hacia el nacionalicidio como objetivo.

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