Gobernadores opositores se juramentan ante la ANC: quince claves de un funeral

Oficialmente desde ahora el antichavismo venezolano ha quedado formalmente dividido en dos grupos políticos: los estertores de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), en tanto marca que aglutina a Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP), y el partido Acción Democrática (AD), que bajo su égida comanda a los "moderados".

Esto se deriva como resultado de la juramentación de cuatro gobernadores electos el pasado 15 de octubre, pertenecientes a AD y que han hecho gala de sus cargos presentándose este lunes 23 de octubre ante la directiva de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). La decisión de esta tolda política que descoloca con suma claridad los pronunciamientos previos que intentaron desconocer a la ANC, lo cuales ya venían sin cortapisas desde diversas vocerías de la MUD en medio de una madeja de contradicciones y señalamientos cruzados.

La juramentación de los gobernadores adecos ha generado un cataclismo inédito en la opinión pública antichavista, toda vez que las fracturas internas parecen ser irreparables. Sin embargo, el acontecimiento viene precedido de las peripecias propias de la MUD en su laberinto y del contexto político. Varias claves se desprenden de un momento que no es exagerado catalogar como inédito, sobre todo por las cartas que siguen estando en juego contra el país:

1. Antes y luego de las elecciones regionales, el chavismo fue tajante: las elecciones regionales fueron convocadas por la ANC a la vista de los fallidos intentos de diálogo y concertación de elecciones con la MUD. En consecuencia y en favor de no someter los cargos de gobernadores a la violencia y al empuje de la población a un conflicto civil, cada gobernador electo deberá presentarse en juramento y en compromiso ante la ANC como instancia plenipotenciaria para dar garantías del resguardo de la paz política y social.

2. La MUD aceptó ir a las elecciones llamadas por la ANC. La legitimaron al plegarse a una de sus decisiones. En consecuencia y al igual que los gobernadores electos por el chavismo, los gobernadores de la MUD deben subordinarse a los compromisos políticos que de la ANC emanen. La MUD tenía esto claro antes de ir a elecciones. Esa fue la primera incongruencia que descolocó los alaridos de sus dirigentes sobre su "rebeldía" frente al máximo parlamento. Quedó evidenciado su resquebrajamiento político y táctico al no fijar una postura unánime sobre los resultados en las elecciones regionales del domingo 15 de agosto. Mientras algunas vocerías de la MUD se pronunciaron en rechazo a los resultados, paradójicamente muchos candidatos de la MUD aceptaron los mismos a medida que el proceso de revisión de actas daba fe de la consistencia de los resultados.

3. Fue ese el caso de Henri Falcón, uno de los primeros en admitir la derrota electoral. El diputado antichavista José Guerra señaló en su momento: "Nos derrotamos nosotros mismos". Esa frase retumbó al unísono en los candidatos en cada una de las circunscripciones electorales que cada vez más se deslindaban de los señalamientos de "fraude". El vicepresidente de AD, Antonio Ecarri Bolívar, ponía en duda los señalamientos de fraude y hasta Carlos Ocariz, dirigente de PJ, aceptó su derrota matizándola. Hasta Freddy Guevara, tratando de cuidar el poco prestigio que le queda, balanceó las pocas pruebas sobre el supuesto fraude con denuncias sobre "ventajismo" electoral.

4. De esa manera la MUD evidenció una descoordinación enorme, una ausencia de cohesión política interna y el uso de vocerías muy poco responsables al pretender imponer la conmoción de "fraude electoral", por encima de sus abanderados en las regiones. Tácticamente la MUD quedó dividida entre para quienes las elecciones sí tuvieron un resultado justo y los que no coinciden con eso por no ver beneficiados a sus partidos. Recordemos que de cinco gobernaciones ganadas por la MUD, cuatro fueron logradas por AD y una por PJ, reduciéndose drásticamente la presencia en cargos políticos de los principales partidos de la MUD.

5. Henry Ramos Allup enfrentó a Luis Almagro por inmiscuirse de manera inoportuna en los asuntos de la oposición y por cuestionar las acciones de esa organización como operadores políticos en el terreno. Dicho en otras palabras, Ramos Allup no quería ver bajo cuestionamientos la legitimidad de los cargos que AD consiguió el 15 de octubre, en un proceso señalado por Almagro como "viciado". La afrenta del líder de AD fue muy mal recibida por la fanaticada de Almagro, a quien llaman un "verdadero amigo de la democracia venezolana". Las alusiones despectivas a Ramos Allup como "zorro viejo" son claras desde los partidos más activos en la violencia antichavista de 2017: VP y PJ.

6. Tan sólo días después de las elecciones, Henry Ramos Allup vociferó desde tribunas mediáticas que los abanderados electos de AD no se juramentarían ante la Asamblea "Prostituyente", ni se subordinarían a ella. Al día de hoy vemos que nuevamente Ramos Allup, quizá rompiendo su propio récord, ha incumplido otra de sus promesas pronunciadas con creativa y elocuente verborrea. La juramentación de los gobernadores adecos deja en evidencia que AD tuvo que elegir entre sus ansias y oportunidad de asumir cuotas de poder, o dejar sin efecto el mal llamado "mandato popular" del plebiscito efectuado por la MUD el pasado 16 de julio, donde se "votó" por el desconocimiento de la ANC. El pragmatismo adeco en su más pura esencia vuelve a descolocar a las vocerías de la MUD y a sus propios acuerdos políticos.

7. Las cinco victorias electorales en las regiones vienen marcadas por una predominancia de AD en las nominaciones que fueron a medirse con el chavismo. AD ganó las primarias internas y los partidos más perjudicados en esas primarias (signadas por señalamientos de fraude entre partidos de la MUD) fueron PJ y VP. Desde ese punto vienen duras suspicacias, pues los partidos que no resultaron ganadores en las primarias dejaron solos en las campañas a los partidos favorecidos. Es decir, la MUD pudo haber conseguido más gobernaciones si partidos como VP, PJ y otros como Un Nuevo Tiempo (UNT), Avanzada Progresista (AP), entre otros, hubieran apoyado sólidamente a las candidaturas adecas. Ahí vemos que no existió la tan propagandizada "unidad".

Toman la batuta factores como AD, considerado por algunos como del "ala moderada" del antichavismo

8. Este precedente abre varias posibilidades: los partidos de la MUD que lideraron el llamado a desconocimiento de las elecciones regionales por supuesto fraude son PJ y VP, que parecen tener poco que perder al día de hoy. Al intentar anular las elecciones, estas organizaciones intentaron escalar a una situación de nuevo conflicto interno, intentando boicotear las victorias de AD en las regionales. De hecho llamaron a la calle, pero no hubo la reacción esperada. Llamaron a la comunidad internacional, pero no ha habido respuesta sólida. Para VP y PJ es sumamente peligroso que AD tenga el liderazgo interno en la MUD, pues, tal como ocurrió en 2016, cuando Ramos Allup se hizo de la mayoría de votos para presidir la Asamblea Nacional (AN) con mayoría opositora, desplazó liderazgos ansiosos como los de Julio Borges y Freddy Guevara, quienes tuvieron que esperar un año para hacerse de los puestos de mando de la MUD y la Asamblea Nacional.

9. La desesperación de Julio Borges y Freddy Guevara por resguardar el liderazgo en la MUD, aún a expensas de generar serios conflictos con Henry Ramos Allup, sólo se explica por los poderosos lobbys que VP y PJ han consolidado en el extranjero. Hablamos de líneas de financiamiento, posicionamiento mediático y relacionamiento con agentes económicos y militares interesados en desmembrar Venezuela en un contexto de desplazamiento del chavismo por vías formales o violentas. Es decir, quieren mantener capitalizado el padrinazgo de los factores hegemónicos enemigos del chavismo.

10. La ratificación de AD como partido que ahora lidera las posiciones políticas de la MUD en la administración pública, certifica que la agenda de Borges y Guevara fue estrepitosamente fallida, le generó costos enormes a la MUD y fue sumamente errática. No consiguió los anunciados resultados que prometían. La MUD, fragmentada entre actores muy activos y otros menos activos en las aventuras violentas, ve ahora un desplazamiento. Toman la batuta factores como AD, considerado por algunos como del "ala moderada" del antichavismo. O al menos así debería ser. Veamos qué opinará Julio Borges al respecto.

11. La juramentación de los gobernadores adecos ocurre para asumir el acto de regir, y eso, al menos en algunos espacios regionales, significa poder. Para la MUD esta es una cuestión relevante, pues al estar la AN en autoanulación por desacato al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la MUD tiene dirigentes con sólo posiciones meramente políticas, que hoy son apenas simbólicas, sin efecto en el ejercicio de poder real. Ese poder recae en manos de AD en cuatro estados y para algunos liderazgos eso implica desplazamiento. Nunca, en la historia reciente signada por el chavismo, hubo un solo partido de la oposición con tantas gobernaciones en un mismo período.

12. Luego de haberse presentado ante la ANC y haber firmado compromisos, posiblemente veremos a los gobernadores adecos vociferando frases desafiantes y pendencieras contra la ANC. Seguramente lo harán para intentar resguardar cuotas de credibilidad política, prisioneros de una narrativa antichavista que siempre se presenta desde el planteamiento irracional, claramente imbuido en fantasías como "el rrrégimen" y "la dictadura", luego de asumir cargos de elección popular.

13. Ante las posibilidades de que los factores más violentos de la MUD intenten retomar espacios de liderazgo interno aupando nuevas situaciones violentas, los gobernadores adecos quedarán bajo la responsabilidad de no acompañar desde sus cargos nuevas situaciones de desestabilización. Caso contrario, podrían ser removidos por la ANC en pleno uso de sus facultades y a la luz de los acuerdos que han refrendado.

14. El destino de la gobernación del Zulia queda en entredicho. Su abanderado ganador insiste en no presentarse ante la ANC. Podrían convocarse nuevas elecciones en Zulia de no desentrabarse esta situación, según lo aclarado por el presidente Nicolás Maduro. Es importante recordar que la diferencia entre Juan Pablo Guanipa (PJ) y Francisco Arias Cárdenas (GPP) fue de tan solo 50 mil votos, por lo cual de darse un nuevo escenario electoral, el chavismo tendría altas probabilidades de achicar esa brecha.

15. En un momento de apoyo popular decaído, de desmembramiento táctico y de acumulación de saldos negativos por acciones erráticas, la MUD se desintegra a la vista de todos. Tal vez han llegado a peor momento que el de los años 2014 o incluso 2005, cuando más se hicieron sentir los tambaleos y desbarajustes entre los séquitos del antichavismo venezolano. A fin de cuentas, se trata de una coalición de partidos que al peor estilo de una "cosa nostra" y aún teniendo sólidos intereses comunes, no logran ponerse de acuerdo entre sí. Y eso, no es nada que cualquier venezolano no sepa.

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