¿Embargo de la UE limitará las capacidades militares de Venezuela?

Los países de la Unión Europea (UE) decidieron unirse a la ola de sanciones que el gobierno estadounidense ha impuesto sobre Venezuela. Así informó la agencia española EFE al consultar a representantes diplomáticos europeos.

Aún los detalles no son conocidos, ya que el próximo lunes 13 de noviembre será votada la decisión sancionatoria contra Venezuela en el Consejo de la UE, según el medio internacional que dio la exclusiva.

Este anuncio llega en un momento político marcado por la consolidación del Gobierno del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, luego de derrotar un pretendido golpe de Estado a través de una revolución de color, vía que ha sido experimentada con éxito en otros escenarios globales (el más reciente en Ucrania en 2014), y lograr una importante victoria política y electoral en las elecciones regionales del 15 de octubre.

El vacío de poder en la oposición venezolana ha provocado que los actores decisorios en el ámbito internacional con respecto al conflicto venezolano (léase Estados Unidos y la UE) tomen la ofensiva contra el chavismo con sus propias manos.

En los últimos meses, dirigentes de Primero Justicia y Voluntad Popular han buscado que al Estado venezolano se le sancione y bloquee económica y financieramente. En todo caso, ese ha sido el único logro de los operadores antipolíticos de la oposición venezolana: promover acciones foráneas contra los áreas vitales de Venezuela.

Por ello la ola de sanciones y medidas antivenezolanas tanto en la región latinoamericana como en otros continentes toma mayor impulso, puesto que en el escenario interno se impone el orden político por sobre los actores y factores del golpe.

El bajo costo del embargo europeo

La información destaca asimismo que, junto a las sanciones y unas "medidas restrictivas" no especificadas a funcionarios venezolanos, supuestamente responsables de "represión" a la ciudadanía, un embargo de armas sería aplicado contra Venezuela.

Si bien algunas empresas de origen británico y holandesas han comerciado en las últimas dos décadas con Venezuela en el ámbito militar, sobre todo en ítems como radares y visores, o materiales de uso ordinario de la fuerza pública (bombas lacrimógenas, etc.), estas compañías han sido fuertemente criticadas por presuntamente haber violado leyes de la UE por sus involucramientos comerciales con Venezuela. Sin embargo, en los últimos años Rusia ha venido fortaleciendo su papel como principal socio militar de Venezuela, en detrimento de los suministros de EEUU y menormente de Europa durante la segunda mitad del siglo XX.

No sería una sorpresa que este veto comercial ya tuviera tiempo aplicándose de facto y sin mucho ruido mediático. Las Fuerzas Armadas de la UE están supeditadas a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ente financiado sobre todo por el gobierno de los EEUU, que invierte allí el 3,61% de su PIB según los datos de 2016. Las principales empresas armamentísticas de EEUU, caso Raytheon o Lockheed Martin, son los principales exportadores de equipos militares a los países de la UE, por lo que su dependencia describe su poco margen de maniobra y capacidad de decisión en este ámbito.

Es precisamente la Federación Rusa el mayor socio militar que tiene Venezuela, cuya alianza en los últimos 15 años se ha expandido, lo que minimiza el alcance del futuro embargo de armas que planea oficializar la UE contra Venezuela. Rusia, y China en una menor medida, fungen de contrapeso para impedir que las capacidades militares del país se vean afectadas en el mediano plazo por estas sanciones.

Relación militar Rusia-Venezuela

La alianza entre Rusia y Venezuela no sólo es de tipo energético-político, sino que también se afianza en lo militar.

Para 2012, Venezuela era el cuarto cliente mundial de la industria militar rusa. Relación que ha ido en aumento.

La cooperación militar, en cifras monetarias, cuenta con más de 11 mil millones de dólares en variados sistemas de misiles, de defensa, tierra a tierra, tierra a aire, sistemas de artillería, de defensa antiaérea, fusiles, helicópteros, aviones de combate y equipamiento logístico. El intercambio comercial entre ambos países llegó a su punto máximo en 2013, cuando alcanzó 2 mil 450 millones de dólares.

El aumento de la cooperación militar entre ambos países ha venido creciendo desde el año 2000, con el aumento de las exportaciones rusas en esa área hacia Venezuela, como lo muestra la infografía de arriba.

Esta coalición es considerada desde el ámbito militar como disuasiva con relación a las amenazas del presidente Donald Trump, cuando dijo que no estaba descartada la "opción militar" por parte de los EEUU contra Venezuela. "Gesto" que causa suspicacia ante este anuncio de embargo, pues se busca bloquear la adquisición de equipos militares a Venezuela justamente cuando una potencia extranjera como EEUU amenaza con usar su poder de fuego.

De hecho, el jefe del Estado Mayor del Ejército estadounidense considera que Rusia lleva la ventaja sobre EEUU "en la capacidad de su artillería, tanques y sistemas terrestres de ataque directo e indirecto en Europa". Además, el analista geopolítico Pepe Escobar cita a expertos militares, quienes aseguran que los rusos adelantan por cuatro generaciones a los sistemas militares estadounidenses. No son datos menores.

En el marco del poderío militar ruso, el Estado toma acciones para defender la soberanía nacional y disuadir militarmente cualquier accionar extranjero. La estatal Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim) consolidó acuerdos en materia técnico-militar con las empresas rusas Rosoboronexport y Technopromexport, que incluye cooperación en construcción de infraestructura y transferencia tecnológica, compra de equipos y planes de formación en el área.

Con Rosoboronexport, el Estado venezolano convino en la construcción de dos fábricas ubicadas en Maracay, de los fusiles de asalto Kalashnikov AK-103, el último modelo de este tipo de arma con gran prestigio en materia militar. La empresa Rosoboronexport -una de las principales empresas militares de Rusia- también es la encargada de producir el hardware del sistema antiaéreo S-400, hoy considerado como el arma más efectiva de este renglón a nivel global, en detrimento del THAAD estadounidense que produce Lockheed Martin.

A su vez, el ministro Padrino López informó este mes de octubre que Venezuela tiene interés en recibir submarinos rusos en el marco de la cooperación bilateral que sostienen ambos países.

Se le suma la instalación de un centro de mantenimiento y reparación de helicópteros rusos en Acarigua, estado Portuguesa, y el primer complejo de mantenimiento y reparación de blindados que exporta esta empresa rusa para fabricación de artllería de campaña y vehículos tácticos. Estará ubicada en el Fuerte Paramacay, en la ciudad de Valencia, estado Carabobo. Esto fue anunciado en una reunión que sostuvo el Ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, y el subdirector de esta importante compañía, Sergei Goreslavsky, a finales del mes de octubre pasado.

Todos estos datos y detalles dan cuenta, entonces, de que el embargo de armas anunciado por la UE no haría mayor mella en el aparato militar venezolano, incluso paradójicamente reforzará la alianza militar con Rusia como respuesta inmediata a estas sanciones. Justamente el efecto contrario que buscan generar.

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