Secretario del Tesoro gringo es también un productor de Hollywood

El actual Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, aparte de ser un acaudalado empresario es también dueño de una de las más importantes casas productoras de películas de Hollywood.

El nombre de la casa productora es RatPac-Dune Entertainment. La misma ha producido y coproducido más de 100 películas, que van desde los géneros infantiles y animados, ciencia ficción, comedia, dramas y documentales hasta remakes de piezas icónicas del cine global y estadounidense. 

La empresa es resultado de una fusión entre Dune Entertainment (fundada por Steven Mnuchin) y productores hollywoodenses como el realizador Brett Ratner y empresario del negocio audiovisual James Packer, en 2013. Básicamente esta casa productora funciona como un fondo para financiar películas en conjunto con la empresa Warner Bros, propiedad de la corporación Time Warner, dueña también de la cadena CNN.

Según reseñó The Hollywood Reporter en 2013, la línea de crédito conjunta entre Mnuchin y sus socios con Warner Bros iniciaba con 300 millones de dólares, bajo un acuerdo de financiación conjunta de 75 películas. Bancos como JP Morgan y Bank Of America, contactos de Steven Mnuchin tras 17 años trabajando en Wall Street como alto ejecutivo de Goldman Sachs, también entraron como inversionistas. Dijo Mnuchin en aquel momento: "La facilidad de crédito organizada por Bank of America es una parte importante de nuestro nuevo y emocionante acuerdo con Warner Bros".

Desde 2014 el actual secretario estadounidense ha figurado como productor ejecutivo de más de 30 películas, entre las que destacan el remake de Mad Max: Fury Road, American SniperSuicide Squad y Edge of Tomorrow. Su empresa antes de fusionarse, Dune Entertainment, fue una de las tres productoras de la famosa película Avatar, dirigida por James Cameron.

En 2017 produjo la película infantil Lego Batman, la más taquillera en Estados Unidos (recaudando hasta el 21 de febrero unos 42,7 millones de dólares) y la más vista por los niños en Venezuela en términos de ese género. 

Estas películas no refieren a un mundo del futuro sino a lo existente

Buena parte de las películas producidas por Steven Mnuchin tienen un perfil cultural específico: hablan de un mundo en clave apocalíptica, donde los referentes éticos son paramilitares, mafiosos, suicidas y asesinos (Batman, sea de lego o de carne y hueso, está por encima de cualquier ley y produce sus propias armas). Donde la destrucción de vastas regiones del planeta y la violencia se normaliza, banalizando sus efectos. Hasta un niño, según la lógica de Lego Batman, puede utilizar un arsenal de armas de guerra sin ningún problema.

Mnuchin no sólo es un banquero que invierte en política, también lo hace en producción cultural: lo que al final de cuentas funge como soporte real del poder y de la reproducción de la sociedad capitalista, el mercado de sus deseos, aspiraciones y temores más profundos, hábilmente canalizados hacia la espiral infinita y estéril del consumo frente a una pantalla.

Estas películas (sólo basta tomar como ejemplo Mad Max, Batman sea de lego o peleando contra Superman o Suicide Squad) dibujan un mundo prisionero de la violencia generalizada, en sus expresiones más mínimas y sutiles, del control más dictatorial del capital sobre la gente. Un mundo de saqueo y explotación llevado hasta sus últimas consecuencias humanas, terrorífico e indeseable, pero que también vende y seduce por lo estrambótico de sus imágenes. Donde es aplastada toda noción de cultura, territorio, identidad, solidaridad, nación. Todo absorbido por las pasiones más bajas del capital como relación cultural globalizada.

Pero estas películas no refieren a un mundo del futuro, sino a la narrativa de lo existente y cómo se preparan a las audiencias para normalizar una realidad cada vez menos lejana, cada vez más terrible. Porque ninguna de esas "realidades futuras" es tan distinta de lo que vive Medio Oriente o África, o Europa con las amenazas y atentados del Estado Islámico, ni la totalidad del planeta en distintos niveles, unos quizás menos jodidos que otros, pero todos jodidos cuando cae el sol.

El financiamiento que hace Mnuchin a estas producciones culturales, más allá de las enormes ganancias que le reportan, tiene un significado más importante: es un banquero financiando la imagen de futuro de su clase y ubicándose del lado de los ganadores. Organizando el marco ideológico y cultural que interpretará los acontecimientos trágicos y funestos del mañana, es importante cómo sobrevivirá el sistema cuando la cuestión se ponga color de hormiga de verdad verdad.

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