Entre votar y no votar: tendencias que desafían la línea abstencionista

La línea abstencionista junto con el llamado a no reconocer las elecciones presidenciales en Venezuela, condenando a cualquiera que legitime el proceso, ha sido el aglutinante de líderes, movimientos y partidos políticos de oposición que se disputan la custodia de los recursos financieros provenientes de Estados Unidos.

El denominado "Frente Amplio Venezuela Libre" dirige esta tendencia desde su misma agenda injerencista e insurreccional, acatando las directrices del Departamento de Estado norteamericano y de operadores políticos como Marco Rubio y Luis Almagro, que tienen afilada la experiencia en hacer lobby por soluciones intervencionista contra el país.

No obstante, a tan sólo semanas de celebrarse los comicios, el bloque unitario va mermando en sus afiliados toda vez que flaquean los argumentos para sostener que, privarse de su participación en las elecciones, podría garantizar alguna victoria política.

Así lo hizo saber Enrique Márquez, diputado por Un Nuevo Tiempo, que dice estar "convencido" de que no hay ningún plan despúes del 20M y que por eso tomó la decisión de votar por Falcón. El miembro de Primero Justica y diputado por el estado Delta Amacuro, José Antonio España, ya anteriormente había tomado la decisión de abandonar la tolda amarilla para sumarse a los equipos de campaña de Henri Falcón y Leocenis García.

El dirigente antichavista Henrique Capriles, quien luego de estar fuera del juego político condujo sus esfuerzos hacia alimentar la narrativa del "fraude electoral" en las elecciones regionales de 2017, cerrando filas con el sector violento de la MUD y apostando por escenarios de conflictos que desestabilizaran los comicios, ahora habla de los fracasos de la unidad por desacuerdos internos y convoca a una "urgente revisión" de las políticas del Frente Amplio. Con tono vago pero intenciones mucho menos difusas, parece coquetear con apoyar a Falcón.

Parte del sector empresarial, representado por Conindustria, también ha evidenciado pretensiones de aliento al ex gobernador de Lara, sosteniendo reuniones privadas con éste y mostrando simpatía a la táctica política de dolarización del país que bien ha sido difundida durante su campaña.

Esto, junto a otras técnicas de persuasión, como proclamar que de ganar las elecciones promete abrir las fronteras a Trump y su "canal humanitario", o que su primer decreto presidencial será liberar a los "presos políticos", pueden estar teniendo efectos en cuanto a tejer puentes con sectores abstencionistas y referentes de peso del mundo opositor.

Ante las facciones de oposición que se alinean a participar y respaldar una candidatura en las presidenciales, el ala que desconoce la institucionalidad de Venezuela ha tenido que reiterar su decisión de no participar al electorado opositor, sabiendo la confusión que genera este choque interno y fragmentación de discursos.

En apariencia estas dos posturas irreconciliables, que convocan al debate púlbico en cuanto a definición de una estrategia unitaria en la premura del momento, no se contradicen en el objetivo final.

Abultando los casos de virajes repentinos, el Frente Amplio puede cambiar de parecer superficialmente y apoyar la candidatura de Henri Falcón, reconociendo y legitimando el sistema electoral venezolano sin que esto signifique una renuncia al oxigenamiento de la trinchera violenta y desestabilizadora o a la exigencia de mayores sanciones políticas y económicas al país desde el extranjero.

Porque lo que deben tener muy claro los grupos opositores es que el llamado abstencionista o de participación por sus candidatos no permea en el imaginario del electorado chavista, que es lo que podría realmente revertir la tendencia de triunfo del Gobierno venezolano.

Tampoco parece importarles mucho la desorientación que generan en la intención de voto de sus seguidores, que además ya vienen con un marcado descontento hacia sus líderes por las fallidas promesas de acabar con el Gobierno de Nicolás Maduro. La población es una ficha. La dirigencia opositora responde a quien paga la cuenta.

Por ahora los apoyos subterráneos a Falcón prometen abrir una nueva crisis interna en la oposición, esta vez con alcance en los lobbys que puertas afuera intentan erigirse como jefes supremos del antichavismo para presionar por una salida violenta y no constitucional al conflicto.

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